La biblioteca lee sobre su propia historia

Muestra una exposición del trabajo que hacen desde que entra el libro hasta que llega a las estanterías


1Nació en el año 1848 de forma pareja al Instituto de Pontevedra -en lo que hoy es el edificio Sarmiento del Museo- y a lo largo de estos 165 años de historia la Biblioteca Pública de Pontevedra ha escrito muchas de las páginas del progreso cultural de la ciudad. El centro, que lleva el nombre de Antonio Odriozola y que se ubica en la sede de la calle Alfonso XIII desde hace 26 años, sobrepasa actualmente los 197.000 ejemplares registrados, fue la primera biblioteca gallega en informatizar sus fondos y ha ido incorporando a lo largo de los años además de libros y cabeceras, cedés musicales, películas o materiales digitales y el acceso a Internet. Y en el 2012 comenzó el préstamo de libros electrónicos a través de 39 e-readers.

El centro quiso sumarse ayer con diversas actividades al Día de las Bibliotecas, empezando por una liberación de libros (el denominado bookcrossing) y una exposición a la entrada del edificio en la que muestra el proceso que se sigue en el centro hasta que los volúmenes ocupan los estantes, cómo era el antes, cómo es el ahora y las perspectivas de futuro de la biblioteca. Su directora, Pilar Fernández Ruiz, explicó que la idea de esta muestra es la de acercar a los usuarios «a la evolución de las herramientas de trabajo que utilizamos para la selección y la adquisición de los fondos, y las herramientas que ofrecemos a los lectores para encontrar todos los materiales». De los repertorios bibliográficos y de las editoriales se ha pasado a los que ofrece casi al minuto la Red, «con lo que lo tienes al día». Y si los primeros usuarios de hace más de un siglo se encontraban el catálogo de fichas escritas a mano con una caligrafía exquisita, ahora tienen a su disposición el automatizado o 2.0, con buscadores y enlaces que permiten encontrar el libro deseado fuera incluso de los muros del edificio. Entre las curiosidades que ofrece la exposición está por ejemplo una antigua ficha de una obra del año 1698.

Pero además, la biblioteca ya no es solo un lugar en el que leer y llevarse libros, sino que ha ampliado su función social. Como subraya Fernández, son muchos los usuarios de la hemeroteca, «tanto gente joven como gente mayor», y en los últimos años creció al ritmo de la crisis el número de usuarios que va a consultar ofertas de trabajo en Internet. Ahora mismo el centro tiene 23.264 socios adultos y 5.906 infantiles y el pasado año se prestaron 66.037 libros. Mientras tanto, la biblioteca se sigue modernizando. Del día 28 al 6 de noviembre la entidad cerrará su sala de préstamo para adultos para renovar estanterías. Y para no suprimir durante esos días el servicio de hemeroteca, se trasladará al hall. Lo que sí se suspenderá es el préstamo de libros para llevar a casa. En la actualidad, los libros más solicitados y con más reservas son La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker; Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro y El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa.

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