El veranillo de San Miguel animó las carpas e invitó a ir a la playa
07 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Como en cualquier fiesta gastronómica de la ría, ayer en O Grove la papatoria se hizo un mano a mano con la playa. Nada que objetar si se tratase de la Festa do Albariño o la del Pulpo de A Illa. Pero es que lo que se celebra en la villa meca es la Festa do Marisco, y como manda el calendario, avanzada ya la primera semana de octubre. Es decir, en otoño. Pero el veranillo de San Miguel también quiso probar los productos del mar y dejó un fin de semana espectacular que permitió a los turistas compaginar gastronomía y playa. Un favor que le hizo a los hosteleros, que ahora cuentan con testigos de primera mano que podrán asegurar, más allá de Pedrafita, que en Galicia no siempre llueve.
Con ese buen ambiente se llenaron ayer las calles de O Grove. No hubo abarrote, como en los mejores años anteriores a la crisis, pero las excursiones se dejaron ver, las ventas de raciones se fueron animando y había colas para subirse a los catamaranes y disfrutar de un paseo por la ría.
También hubo animación en la carpa oficial en la que se realizaron exhibiciones de cocina, con el rodaballo como protagonista. Finalizado el showcooking, los visitantes abrían el apetito observando los paneles informativos sobre pesca y marisqueo y curioseando entre la muestra de aperos del mar. Si a estas alturas todavía hay alguien que no sepa para qué sirve una batea, ya no tiene excusa.
Y de ahí a las carpas para degustar unos platos aliñados con calidad y que no tardaron en llenar los estómagos de los agradecidos comensales. Todo ello regado con buen albariño y con los sones de las gaitas y de los grupos folclóricos que animaron la fiesta.
Tuvo mucho éxito también el espacio dedicado a juegos populares en el que se divirtieron los niños y los menos niños. Y de ahí a la playa. A Lanzada y Sanxenxo como destino preferido. ¿De verdad es octubre?