Los vecinos de A Fírveda conviven con la carestía de agua un verano más
28 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El agua dejó de manar hace semanas en la fuente de A Fírveda, un lugar de la parroquia de Covelo, en A Lama. Fue la primera señal que recibieron sus habitantes de que debían prepararse para la sequía. La escasez de agua no tardó en llegar y sus vecinos se han visto obligados desde entonces, una vez más, a resignarse y a echar mano a la imaginación para aprovechar al máximo cada gota. Es la historia de todos los veranos, pero que este año no lograron retrasar ni las lluvias de la primavera.
A Fírveda es una pequeña aldea de catorce o quince casas. El suministro de agua lo reciben de un depósito de la traída y mal que bien aún presta sus servicios, aunque exiguos, a los vecinos durante los días laborales -menos de 10 residentes-. Esta cifra se duplica los fines de semana cuando vienen a pasar sábados y domingos los que, por distintas razones, viven en Pontevedra. Entonces el agua que apenas da para los demás de lunes a viernes, se corta en seco o casi no da.
Velia y Hagar Antas son dos hermanas que viven allí todo el año. Están acostumbradas a vivir con poca agua en el verano. O con ninguna. Esto último le pasó a otra hermana suya, en una vivienda en una cota más alta, el pasado domingo. No tuvieron servicio y hubo que echar mano de los cubos.
Frente a la casa de Velia y Hagar hay dos surtidores, uno más sobrio y otro más artístico. Del primero colgaba ayer un cubo que alguien puso para no desperdiciar el hilillo que salía del caño. Por la contra, la fuente más grande parece una estatua sin utilidad definida. La hierba seca de lo que se supone su césped evidencia que de allí no sale nada desde hace muchos días. Velia lo confirma: «Hai un mes que a fonte non bota, porque só o fai cando sobra da que ven para as casas e agora non sobra nada».
Las dos hermanas son conscientes de la sequía e indican que, en momentos así, la colaboración de todos los vecinos es fundamental. «Pola semana para os que somos é suficiente, pero na fin de semana somos mais e hai que repartir con todos», subrayó Hagar.
Al otro lado de la calle vive Yolanda, otra anciana que cuando se le pregunta por el problema del agua dice que sí lo hay, que en su casa no se recibe presión suficiente ni para encender el calentador. En el fregadero, una tina recibe la loza sucia para lavarla después. El agua es tan escasa que no es cuestión de que corra libre continuamente. «Hai tan pouca que teño que apartala, ata a bota sucia porque parece que ven do fondo do depósito», puntualiza.
Causas variadas
El problema no es solo de A Fírveda. En la fiesta de la Virxe da Saúde, en O Pelete, se juntaron 200 personas y el tirón en el consumo se notó. «Houbo que pechar os baños», reveló una de las hermanas. Y la cercana fervenza, una de las atracciones del lugar, es una mera sombra del caudal que fluye en el verano.
Además de la falta de lluvia, se esgrimen otras razones para esta situación. Un vecino de O Pelete, emigrante retornado, resalta que en México «el agua es más cara que el aceite» y que aquí se desperdicia para regar de noche en verano. El PSOE, que hizo público ayer lo que ocurre de estas aldeas, culpa al Concello por no conectar el depósito a una red mayor y pedirá el envío de un camión cisterna para abastecer ese lugar. Por su parte, el alcalde, el popular Jorge Canda, resalta que A Fírveda se surte de una traída privada y que el Concello colaboró en la obra, pero que los vecinos son los responsables de su mantenimiento. El redigor añadió que si estos no lo pueden hacer, es mejor que cedan la red al Concello, que sí puede supervisarlo.