El escritor José Curt relata en un libro la historia del famoso trampero y furtivo del río Lérez
27 abr 2013 . Actualizado a las 13:53 h.1El protagonista es Manuel Sánchez, El Moreno. El escenario, el río Lérez, en el tramo que discurre por la parroquia del mismo nombre. Y el autor, que interpreta el papel de interlocutor con el personaje principal, es José Curt, un veterano en la labor narrativa. Este escritor, amante de Galicia y de Pontevedra, ha escrito desde su exilio sentimental madrileño la biografía novelada del famoso trampero, pescador y cazador furtivo que acompañó a Francisco Franco en la pesca del salmón en el río pontevedrés. El Moreno del Lérez. Perdices, truchas y un trago de Ribeiro, cuenta las aventuras y desventuras de una persona real e irrepetible, muy conocida en estos lares y un mito entre los pescadores de caña y cazadores de escopeta. En las páginas del libro, que ya está empezando a distribuirse por las librerías y pronto será presentado en esta ciudad, aparecen muchos nombres propios y de familias de Pontevedra, como Alexandre Bóveda, Jesús Maquieira, Ricardo García Borregón, Antonio Puig, Benito Malvar, Tito Vázquez, Campos Villarino, Castro Rial y otros que tuvieron un especial protagonismo e incidencia en el mundo de la naturaleza, entonces prácticamente sin pisar.
Defensor del río
El Moreno (1925-2003), en opinión de Curt, a pesar de su fama de rebeldía, era uno de los mayores defensores del río Lérez. Y lo define como «un viejo y querido amigo, además de una gran persona». Vivía en el lugar de Outeiro-Lérez, y pescaba, cazaba y trampeaba en el pedazo de río que le caía más a mano, que es el que va desde Monte Porreiro hasta la desembocadura bajo los puentes de Pontevedra. En tono divertido y sin renunciar a la ruda verborrea del personaje, relata de forma divertida los pensamientos que transmitía. «Los de Pontevedra están ofuscados en que yo terminé con los salmones y las lampreas del Lérez, pero no quieren enterarse de que lo primero que estos peces necesitan para vivir es el agua limpia como un cristal. ¿Sabe usted qué es lo que de verdad ha acabado con la bichería y con la pesca del río? Las basuras de la ciudad, las Celulosas, la Cros, la Tafisa esa de las pelotas y la mierda que tiran al río».
Con Franco
3El Moreno estaba, al parecer, harto de la cantinela «de que si yo nunca sacara un salmón por lo legal, de que si yo era un maestro con la red y con el grampín (o robador), que si yo pescaba con Franco y que era el encargado de engancharle los salmones en el anzuelo y de enseñarle las mejores pozas». El libro aclara que solo pescó con «O Vello» una vez. «Las otras dos veces no fue pescar-pescar». Y eso porque se lo mandaron sus jefes cuando lo hicieron guardarríos. El caso es que el capítulo dedicado a relatar cuando El Caudillo vino a pescar al Lérez no tiene desperdicio. Cuenta a través de esta biografía novelada que le mandaron cerrar el río quince días antes para que no estuviera castigado y, con sus indicaciones, «Su excelencia pescó un salmón de cinco kilos». Por aquello recibió una propina de 250 pesetas, cincuenta de las cuales se gastó en invitar a los amigos a una juerga en el bar La Parra. A Franco solo lo vio dos veces más por el Lérez y, según contó El Moreno, la última ya estaba tan cansado que ni siquiera pescó. Por lo visto, frecuentaba más el río Mandeo, y los cotos de Ximonde y Sinde, en el Ulla. Y así se escribe la historia.