Los testigos del juicio por blanqueo contra Antonio Carballa y sus allegados afirmaron que todos las compras se abonaron con billetes
10 abr 2013 . Actualizado a las 14:42 h.No utilizaban bolsas de basura como supuestamente hizo Julián Muñoz, pero sí emplearon «bolsitas» para guardar el dinero con el que pagaron en efectivo sus compras. Ya fueran estas adquisiciones, fincas, plazas de atraque o negocios inmobiliarios. Así, al menos, lo aseguró ayer una de las testigos que compareció en el juicio por blanqueo que sienta en el banquillo de la Audiencia de Pontevedra al narcotraficante Antonio Carballa, su esposa María Luisa González Iglesias, la hija de ambos, Beatriz Carballa González, el marido de esta, Daniel Donoso Jiménez, y los hermanos Diego y Jonathan Prado Padín.
En algún supuesto, caso de la testigo anteriormente reseñada, recibió setenta mil euros a tocateja por la compra de unos terrenos de su propiedad, mientras que en otros esta cifra se incrementó considerablemente. «Me sorprendió», confesó el dueño de una finca cuando recordó cómo se produjo la compra de esta parcela ante un notario de Vilagarcía. Precisó que fue en la propia notaría donde le dieron parte de los 340.000 euros acordados en billetes contantes y sonantes. «Me extrañó mucho», no dudó en reiterar.
En otros casos, el que se optara por abonar las transacciones con dinero en efectivo no causó tal efecto entre los potenciales vendedores. Adujeron, por un lado, que se trataba de abonos fraccionados en varios pagos y, por otro, que lo habían pactado de este modo.
En este marco, uno de los comparecientes no dudó en manifestar que «lo que no me parece normal es que aún me debe ocho mil euros».
En numerosas fases de los interrogatorios salió a relucir el nombre de un histórico del narcotráfico, Manuel Prado López. El padre de los hermanos Prado Padín, detenido en agosto del 2012 en relación con el alijo de 3.200 kilos de cocaína a bordo del Nikolai, no está imputado en esta causa, pero podría llegar a estarlo en un futuro.
Así lo indicó el fiscal antidroga de Pontevedra. Luis Uriarte precisó que, en el momento de realizarse las diligencias que dieron lugar a este caso, Manuel Prado estaba huido de la Justicia. En todo caso, añadió que, de confirmarse este extremo, se tendría que, para su caso concreto, comenzar de nuevo la instrucción de la causa desde su origen, pero circunscrita únicamente a la supuesta intervención del contrabandista en el marco del blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.
Al margen de los testimonios prestados ayer en la Audiencia, la segunda jornada de la vista oral comenzó con la audición de uno de los pinchazos telefónicos realizados por los investigadores y que, según el fiscal, es una prueba más de los cargos que se les imputan a los encausados. Tras diez minutos de grabación, una de las defensas solicitó que la misma fuera transcrita, ya que, según argumentó, no entiende el gallego.
El juicio continuará hoy en Pontevedra con las declaraciones de los peritos y de los expertos de la Agencia Tributaria.