Manuel Fernández Blanco participó en la Semana de Filosofía
04 abr 2013 . Actualizado a las 14:06 h.Corren, como subrayó ayer el psicólogo clínico del Chuac y articulista de La Voz de Galicia, Manuel Fernández Blanco, «malos tiempos para la verdad». El psicoanalista participó ayer en la Semana de Filosofía con una conferencia en la que reflexionó sobre la repetición y la memoria, y cómo la «ética cínica» ha triunfado en el mundo moderno. «¿Cuál es la máxima cínica? -señaló- Lo que importa es mi propia satisfacción y el otro no existe, por eso los cínicos despreciaban todo lo que viniera del otro. Si el principio es la propia satisfacción no hay posibilidad de ninguna verdad absoluta. Ninguna verdad es mejor que otra. Y la verdad se adecúa al interés particular en cada momento».
Fernández subrayó que el ser humano «repite especialmente aquello que no admite saber o no quiere recordar, y por eso el trauma está vinculado profundamente al olvido». Y las colectividades, añadió, funcionan de modo idéntico al ser humano. «Por eso una sociedad puede sufrir colectivamente de traumas o acontecimientos imposibles de nombrar. Un ejemplo es Alemania con la experiencia nazi. Hoy en día sigue siendo de muy mal gusto que alguien se le pregunte qué hacía el abuelo en su juventud, porque es posible que se esté cerca de lo innombrable. Y se puede padecer colectivamente de penas y de culpas».
En el eterno debate sobre si es mejor pasar página que recordar en el caso de la Guerra Civil española, el psicoanalista destaca que es «un debate falso, porque es imposible olvidar algo que previamente no ha sido recordado, sacado a la luz». En este sentido, destacó que la de la memoria histórica «es una ley bastante prudente, es una ley de la dignidad, no de venganza y resentimiento. Es una ley que aspira a una reparación simbólica. Y me parece que no solo es de una crueldad negar esa posibilidad, sino también un acto muy poco inteligente, profundamente antihumano».
Yates y fotos
A la pregunta de si los políticos tienen peor memoria, Fernández respondió que «recuerdan de manera sintomática» y puso un ejemplo de actualidad: «yates y fotos». «La cuestión es por qué Feijoo en un momento determinado ante una foto de Anxo Quintana en el yate con Jacinto Rey tiene que decir que eso debería llevar a una dimisión -dijo-. Algo estaba hablando en él sin saberlo. La verdad es imposible no decirla. Son malos tiempos para la verdad, pero la verdad nos habla más allá de nuestra intención y voluntad consciente de controlarla. Y es inevitable pensar que Feijoo de algún modo, sin saberlo, estaba pensando en él mismo, porque él conocía esas fotos. Y hay algo de la culpa inconsciente que proyectada en Quintana en realidad es un acto contra sí mismo. Eso le ha retornado con un efecto de verdad íntima sobre sí mismo. Y además reduplicado... Pero sobre todo quiero destacar el efecto de que justo acusa al otro de su pecado más grave. Por eso digo que la verdad se pronuncia sin saberlo».