Una delegación de la prefectura de Wakayama visitó la villa
15 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Combarro sedujo y asombró ayer, a partes iguales, a los adolescentes integrantes de una delegación de la prefectura de Wakayama, en Japón, que estos días recorren Galicia. «Lo que más les llama la atención es que las casas sean tan estrechas y, además, de piedra», señaló José Manuel Neira, de la dirección xeral de Xuventude.
De hecho, les tuvo que explicar que, pese a lo que pudiera parecerles, las viviendas están perfectamente acondicionadas para vivir en ellas.
No fue lo único que llamó la atención de los nipones durante su estancia en la villa turística de Poio. Si el tópico los dibuja siempre como una cámara al cuello, la realidad es que no dejaron cruceiro sin fotografiar.
¿Y la gastronomía? «Son muy comedores», apuntó Neira, al tiempo que resaltó que una diferencia cultural sustancial entre Japón y Galicia se percibe en algo tan, aparentemente, sencillo como unas patatas fritas. «Dicen que comemos demasiadas y yo les explicó que son a nuestra cultura lo que el arroz a la suya».