El efecto dominó de Aymerich

La renuncia del parlamentario del BNG puede provocar una nueva remodelación en el gobierno de Pontevedra si su sustituto es Luis Bará

Bará y Aymerich, en Pontevedra el pasado octubre, durante la campaña de las autonómicas.
Bará y Aymerich, en Pontevedra el pasado octubre, durante la campaña de las autonómicas.

Pontevedra / La Voz

Parece claro que este mandato municipal va a quedar para la historia como uno de los más movidos en cuanto a concejales que han pasado por una corporación formada por 25 miembros. Ya van una treintena, más otros dos que ni siquiera llegaron a recoger sus actas.

Cuando no se ha llegado ni siquiera al ecuador del mandato, en el PP ha corrido la lista ya cinco veces. Primero renunció David Cal antes incluso de tomar posesión como concejal; luego abandonó Telmo Martín para ocupar un escaño en el Congreso; más tarde, la lista volvió a moverse con la dimisión de tres concejales que discrepaban con su portavoz, Jacobo Moreira.

Mientras en el PSOE siguen los tres ediles elegidos en mayo del 2011, el BNG también ha experimentado cambios, y la lista ha corrido ya dos veces. Al igual que Cal, Anxo Ramiro Paz también renunció antes del pleno de constitución de la nueva corporación, y algunos meses más tarde quien presentó su dimisión, por motivos laborales, fue Lola Dopico.

Remodelación

La cosa puede no quedar ahí, ya que la anunciada dimisión de Carlos Aymerich como parlamentario del Bloque en Santiago puede forzar un nuevo relevo en Pontevedra. El siguiente en la lista autonómica es el concejal Luis Bará y de incorporarse este al Parlamento, el alcalde Fernández Lores tendrá que replantearse una nueva remodelación del gobierno local.

Ayer, el propio Bará evitó pronunciarse sobre la posibilidad de dejar el Concello de Pontevedra. Sí reconoció que la noticia sobre la renuncia de Aymerich no le sorprendió -«o rumor hai tempo que ven soando- y que, en caso de incorporarse al Parlamento, dejará el acta de concejal, ya que así lo obligan los estatutos del BNG. La excepción que se hizo en su día con Carme da Silva, a la que se le permitió compatibilizar durante unos meses los cargos de concejala y diputada, se produjo porque cuando entró en el Parlamento apenas quedaban unos meses para acabar la legislatura autonómica.

Frentes abiertos en el Concello

¿Qué pasará ahora? Ni siquera Bará parece tenerlo claro. Si bien hace apenas cinco meses, en la campaña de las autonómicas, se mostraba ilusionado con el reto de volver a Santiago -ya fue director xeral de Cultura en la Xunta bipartita- ayer mostró alguna tímida reticencia. «Agora, xa na metade do mandato municipal, hai demasiados frontes abertos no Concello». Y es que a nadie se le escapa que Bará se ha convertido en un peso pesado en la gestión del gobierno municipal de Pontevedra. De hecho, es posiblemente uno de los concejales con mayor visibilidad en la calle, ya que gestiona cuestiones como obras urbanas, accesibilidad, actuaciones en el centro histórico, patrimonio cultural y nuevas tecnologías y como coordinador de la zona urbana norte. En uno de los mandatos con menos recursos económicos, Bará se ha convertido en el concejal que más obras ha visitado o supervisado en estos casi dos años de mandato en Pontevedra.

En el caso de que acabe sustituyendo a Aymerich, el efecto dominó llevaría a la corporación municipal a María José Rodríguez Martínez, que ocupaba el número 14 en la candidatura del BNG.

La solución no se demorará, ya que si Aymerich renuncia el próximo lunes, el Bloque tendrá solo dos días para que su sustituto presente la documentación en el Parlamento.

Iba de número catorce en las listas del BNG en las elecciones municipales de mayo del 2011. Si Luís Bará acaba en el Parlamento, será su sustituta.

Está vinculada al sindicato nacionalista CIG, donde atesora varios años de trabajo sindical.

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