El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Los niños saludaron a los Reyes en la Delegación de La Voz y en el Pazo de Mugartegui
06 ene 2013 . Actualizado a las 06:59 h.Los niños pontevedreses vivieron ayer una frenética jornada marcada por la intensa actividad desplegada por los Reyes Magos en la ciudad y en toda la comarca. A estas horas ya habrán abierto los regalos que les han dejado en sus casas, después de haberles reiterado en persona las peticiones realizadas antes por carta.
Sus Majestades de Oriente fueron, como siempre, muy madrugadores en su llegada a Pontevedra. A las 10.45 horas hicieron su aparición a lomos de caballos, acompañados de su séquito y de los camellos que portaban parte de los juguetes que dejaron en los hogares.
Una de las primeras visitas que realizaron fue a la Delegación de La Voz de Galicia, donde les esperaba un numeroso grupo de niños ansiosos por saludarles. Durante más de media hora, Melchor, Gaspar y Baltasar los sentaron uno a uno en sus regazos para escuchar sus principales demandas, les contaron las peripecias de su largo viaje desde Oriente y les aconsejaron acostarse temprano para facilitar su trabajo y que dejaran agua y dulces a la vista para los camellos. Hubo reparto de caramelos y los peques más atrevidos agasajaron a los Reyes con un villancico antes de abandonar las instalaciones del periódico, para dirigirse al Pazo de Mugartegui.
Allí, en el palacete de A Pedreira, fueron recibidos por el alcalde, Miguel Fernández Lores, y de nuevo atendieron las peticiones de los niños, que mientras esperaban su turno gozaron de las actividades de animación que organizó para ellos la Concellería de Festas en la citada plaza.
Sobre las dos de la tarde, los Reyes Magos hicieron un descanso para comer y después continuaron con su periplo. A las cinco de la tarde visitaron el Complejo Hospitalario de Pontevedra para entregar caramelos y obsequios a los niños ingresados en la planta de Pediatría y a los hijos del personal sanitario. Y también participaron en un festival en el centro cultural de Monte Porreiro.
Así hasta que llegó la hora de la gran cabalgata, el momento más mágico de toda la jornada, cuando se subieron a sus flamantes carrozas para recorrer las calles de la ciudad.