Controlar el estrés para reducir al criminal

Alfredo López Penide
L. Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Una patrulla policial de servicio se encuentra con un accidente de circulación. El conductor, bajo los efectos del alcohol u otras drogas, se encara con los agentes, los insulta y finalmente trata de agredirlos con un cuchillo.

No ocurrió en la realidad, sino que fue uno de los casos prácticos que ayer se expusieron en el seminario que, organizado por la Escuela de Formación del SUP, se impartió en la base de la Brilat y que atrajo a decenas de policías nacionales, locales y militares, así como a guardia civiles.

Todos aprendieron no solo a hacer frente a una situación en la que su interlocutor esgrimía un arma blanca, sino también comprobaron lo fácil que puede resultarle a un delincuente emplear una pistola contra ellos. Es por eso que, según precisó Alejandro Gómez, uno de los instructores que impartió las clases, se buscó generar situaciones reales que provocasen «el estrés de los agentes». De este modo, el objetivo último es que «las respuestas fisiológicas de su cuerpo se adapten a cada situación y no se pongan nerviosos produciendo daños indeseados en el ciudadano o, incluso, en ellos mismos».

Y es que si está claro que «el mayor peligro al que se enfrentan es que un delincuente les intente acometer a él o a un tercero», lo cierto es que los nervios les pueden jugar una mala pasada. Gómez destacó que «el hecho de entrenar y tener una formación continuada nos garantiza que cuando estos hechos ocurran, los policías se comporten de una manera más serena y actúen, como nos exige la ley, bajo los principios de proporcionalidad y adecuación al riesgo».