De García arriba, nadie diga

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

e.l.

11 sep 2012 . Actualizado a las 06:53 h.

En Pontevedra hay más de cinco mil pontevedreses que se apellidan García, pero pocas familias habrá con ese patronímico tan numerosas como la de los García Casal, con más de doscientos miembros en este momento pertenecientes a tres generaciones. Los descendientes de Ricardo García Bouzón y Filomena Casal Blanco celebraron el pasado fin de semana su tradicional xuntanza anual. Vienen reuniéndose desde principios de los años noventa y tras un paréntesis volvieron a retomar este encuentro. Los actos de homenaje a los mayores ya fallecidos se celebraron en Salcedo, de donde eran originarios los abuelos y bisabuelos. Y la comida posterior se celebró en el parque de A Caeira del Liceo Casino.

Rey y reina

Los Fabelo García, Vidal García, García Casal, García Cimadevila, Otero García, García Silva, García Fernández, Larriba García, García Martín, Marescot García y sus descendientes mantienen viva con estas xuntanzas la relación de todas las ramas de esta gran familia, cuyo lema heráldico es: De García arriba, nadie diga. Tras la comida, dos de los primos más pequeños de la última generación, Roberto y Mercedes, fueron elegidos rey y reina García. Hubo obsequios varios para todos, camisetas y reproducciones del árbol genealógico, y la jornada concluyó con diversos juegos de animación.

Jubilación

Otra xuntanza, esta vez de la familia judicial, sirvió ayer para homenajear con motivo de su jubilación a Manuel Goldar Vázquez, secretario judicial de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial. Abogados, magistrados, numerosos amigos y compañeros de este funcionario le despidieron como se merece en una comida celebrada en el Hotel Galicia Palace, después de 46 años de servicio, 25 de ellos en Pontevedra.

Párroco de Santa María

El que fue párroco de Santa María La Mayor durante 15 años, Jaime Vaamonde, también recibió un merecido homenaje de sus feligreses. Tras la celebración de una misa en la Basílica, la comunidad parroquial le hizo entrega de una placa de plata con la imagen del Cristo del Buen Viaje, un regalo cargado de simbolismo en reconocimiento a su labor. Más de 250 personas mostraron además su afecto al sacerdote en una posterior comida celebrada en la casa diocesana Raíña da Paz, en Salcedo.