1La fundó Luis Esteban Hernández en 1924. Su hijo, Luis Esteban Menéndez, continuó el negocio y ahora lleva el timón su nieto, Eduardo Esteban Meruéndano, tercera generación de esta saga de drogueros y farmacéuticos pontevedreses. Droguería Moderna es uno de esos establecimientos tradicionales y con encanto que se ha mantenido fiel a su estilo tradicional pero, al mismo tiempo, ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias de consumo sin renunciar a una gama de productos de toda la vida que muchos creían olvidados y vuelven a resurgir. Precisamente, una de sus fortalezas está en la especialización en esos productos específicos, sobre todo químicos, que hoy son difíciles de encontrar y que vende al por menor, al por mayor y a granel.
La droguería de siempre
La Moderna conserva, en la plaza de Curros Enríquez, la estética de cuando abrió sus puertas hace 88 años, tanto en su fachada como en su interior, con su mostrador, sus estanterías, sus vitrinas y sus cajoneras de siempre. La extinción progresiva de este tipo de establecimiento en la mayoría de las ciudades, ha convertido a esta droguería pontevedresa en todo un referente a nivel provincial e incluso gallego o nacional, ya que puede dar servicio a cualquier punto de la Península a través de su web. Eduardo Esteban corrobora que la competencia de las grandes superficies y cadenas asfixió a muchos comercios tradicionales del ramo. En su caso, la garantía de continuidad se la dio la especialización en productos químicos y específicos para limpieza, alimentación, industria, hostelería, agricultura, artes y manualidades. La droguería de siempre se percibe y se huele en sus aceites de linaza, piedras pómez, pigmentos para pinturas, almidón para ropas, gomas, resinas, ceras vírgenes, insecticidas, disolventes, hierbas aromáticas, esencias y aromas para masajes o licores...
Elaboración propia
U na de sus señas de identidad es la elaboración de sus propios productos, como las Potadas Esteban, una mezcla de hierbas para la elaboración de aguardientes, reconocidas y valoradas como Patrimonio Inmaterial Galego en el 2007 y 2009, con las que aguardenteros y destiladores han conseguido excelentes licores. Prueba de la calidad de estas potadas es que las comercializan y distribuyen a toda España y Portugal.
La Moderna tiene clientes de toda la vida y productos también de toda la vida que el nuevo público está redescubriendo, según nos contó Eduardo Esteban. Por ejemplo, en cosmética, la crema anti manchas para la cara Bella Aurora, que utilizaban nuestras abuelas, vuelve a ser muy demandada por las jóvenes. Por no hablar del masaje Floid de siempre, o el Sin Canil, un producto gallego para tapar las canas que se comercializa desde hace casi 90 años. Son productos sin márketing, de una calidad que seguramente nada tienen que envidiar a las grandes marcas y que cuestan mucho menos.