«Seguro que tocaré a Quiroga»

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ana María Valderrama ofreció ayer un recital organizado por la Filarmónica

07 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

A los siete años se inició en la viola, pero con once ya sabía que lo suyo era el violín. «Son muy parecidos, pero cuando era pequeña pensaba que con la viola tocaba demasiadas obras lentas, y cambié». Ahora, Ana María Valderrama es la gran promesa de la música clásica española. Debutó como solista con Zubin Mehta y acaba de convertirse en la primera violinista nacional que gana el premio Sarasate. Estos días realiza una gira que culminará en Madrid, con un concierto en el que tocará un Stradivarius que perteneció al músico pamplonés. «Ya he podido ensayar con él y es increíble. Suena muy bien. Los violines son lo máximo que hay. Son eternos»

-En su caso ha comenzado de una manera arrolladora, pero ¿cuál es el panorama para los músicos jóvenes en España?

-Es verdad que es difícil ser músico porque hay mucha competencia y hay que destacar. Cuando hay que buscar puestos de trabajo, ya sea por oposiciones o en orquestas, siempre hay que hacer pruebas de acceso y son difíciles, pero creo que vale la pena, porque es una profesión preciosa.

-Ahora estudia en Berlín. ¿Salimos muy mal parados en las comparaciones sobre la cultura clásica de uno y otro lado?

-Hay mayor cultura clásica, sí, porque es parte de su tradición y lo valoran muchísimo. Todo el mundo sabe de música y se nota que toda la gente nos respeta muchísimo, sí que es cierto que están un poquito por delante. Pero en España estamos muchísimo mejor que antes. Yo me he formado aquí y hasta los 24 años no me fui. Me han dado muchísimas oportunidades y me he formado con profesores buenísimos. Va mejorando mucho la cosa.

-Dice que los últimos dos años han sido de búsqueda ¿Qué quería encontrar?

-En la música hay que seguir avanzando siempre, no hay un límite. No te puedes quedar solo con un control del instrumento. La búsqueda ha sido, primero, para buscar más recursos, y sobre todo, un acercamiento más intelectual a las obras. Analizar muy bien qué quiere decir el compositor en cada obra, conocer muy bien lo que tocas, para después ser libre y decir lo que quieres al público.

-¿Alguna vez ha tocado algo del pontevedrés Manuel Quiroga?

-No, pero soy muy amiga de los músicos del Cuarteto Quiroga, que lleva su nombre. Estudiamos juntos y por eso lo conozco bastante. Ellos son magníficos músicos La verdad es que nunca he tocado nada de Quiroga, pero seguro que lo haré.

-Fuera de la música clásica, ¿qué escucha?

-Escucho mucha música no clásica. Me gusta el jazz, la salsa también, los cantautores, sobre todo Sabina y Jorge Drexler.

-¿Cómo se cuida las manos?

-Pues muy mal, porque además me muerdo las uñas... Tenemos siempre callos en los dedos de la mano izquierda y en el cuello también de tanto coger el violín. Pero no hace falta tener un cuidado especial, bueno, las uñas cortas, eso sí, para poder tocar.

-¿Cuánto tiempo le dedica al día?

-Depende, cuando tengo mucho trabajo cinco o seis horas hay que echar, sobre todo cuando hay mucho repertorio que aprenderse y todo eso. Y luego, cuando estoy más tranquila, tres o cuatro horas mínimo. Es lo que tiene la música, no te puedes ir de vacaciones y dejarlo. Bueno, lo puedes hacer una vez al año, porque luego cuando lo coges, es horrible, es como si se te hubiera olvidado todo.

-Entonces, ¿Nunca se va de vacaciones sin él?

-Siempre me lo llevo. Hace dos veranos fui a Venezuela, porque mi madre es de allí, y fue la primera vez que me iba sin violín en muchísimos años, fueron tres semanas. Al volver fue horrible, pero también viene bien.

ana maría valderrama violinista