Los socialistas miden sus tiempos en Pontevedra de una forma tan compleja que algunos comparan la situación con una partida de póker, con algunas cartas vista, otras ocultas, y que se juega además sobre un tapete que a su vez es un puzle que los contendientes tienen que ir armando simultáneamente. Así, con un ojo en la baraja y otro en la mesa para buscar la pieza que falta, están las distintas corrientes jugando sus bazas.
Y ya van muchas manos. Cuando Modesto Pose, secretario general de los socialistas en la provincia, trató de forzar, en una ejecutiva a puerta cerrada el pasado 19 de diciembre, la posibilidad de cambiar los baremos para la elección de delegados del congreso provincial que elegirían a los representantes para acudir después al congreso nacional de Sevilla, le saltó una ficha del tapete. Encontró una fuerte oposición por parte de varios sectores. Finalmente, estos forzaron la retirada de la propuesta. Pose continúo jugando sus cartas y tratando de encajar las piezas sobre la mesa al mismo tiempo. Y lo consiguió. Salió relativamente airoso, aunque tuviese que lanzar un órdago y anunciar que no volverá a optar a la secretaría general.
Larga partida
Pero la partida es larga, y el sector crítico le acaba de arañar un delegado para Sevilla. Serán diez a su favor frente a siete para la alternativa, según acaban de dictaminar desde la sede central de los socialistas en la calle Ferraz de Madrid. Poco importa si son chaconistas o de Rubalcaba, porque la relación de fuerzas es para un pulso que se libra en casa, no en Sevilla.
Y precisamente en casa, en Pontevedra, José Manuel Valcárcel ha logrado que se visibilice una corriente que ha demostrado que sabe jugar a las cartas y que tiene la capacidad estratégica de mover fichas al mismo tiempo sobre el tapete-puzle, más allá de las victorias de una mano u otra con las cartas. Frente a ellos, con cara de póker, el sector oficial sigue sin hacer apuestas arriesgadas.
Como se suele decir en las timbas, los de fuera, los que no están sentados a la mesa, dan tabaco. Y por eso hay un tercer sector que empieza a fumar en pipa. Es el Novo Socialismo de Pontevedra, con el crítico histórico Jorge Nogueira a la cabeza, que piden a gritos cartas para jugar. Dicen no ser ni de Chacón ni de Rubalcaba. Esa es la ficha del puzle que quieren encajar para el tapete. Pero siguen sin cartas para jugar al póker. Porque en la partida pontevedresa poco importa Chacón o Rubalcaba.