La crisis merodea la utopía hippy

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Una veintena de vecinos de A Cavada se reinventan; atrás queda el paraíso idealista

27 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

A unos cuántos kilómetros de los semáforos, el tráfico y la polución, la pequeña Galia que en Pontevedra era la aldea hippy de A Cavada, en A Lama, ya no tiene tanta fuerza para resistirse a la invasión de los romanos que en el siglo XXI llegan en forma de crisis. La vida idealista ha cedido terreno a la vida realista. Las dificultades económicas y la madurez han ido cambiando las expectativas de gran parte de los 25 vecinos que viven en medio «del bosque», como dicen ellos. Algunos lo hacen por convicción y otros, casi por obligación. La vida se ha encargado de enviar esta orden. «Tengo que darle la oportunidad a mi hijo de que tenga tecnología para que pueda decidir después si eso es lo que quiere», explica Susana Gómez, de 46 años, que lleva más de veinte años en este lugar de Gaxate.

Ya no echa de menos el pasado. Es más, ahora se pregunta «cómo podía vivir sin luz». Su vida alternativa de «heavy metal», como se define a si misma, ha pasado a la historia. Conserva el mismo estilo de antaño, pero reconoce que la crisis le ha afectado mucho porque no encuentra trabajo y tiene dos hijos. «Vivo metida en la sociedad aunque no cambiaría este lugar por nada del mundo», señala, mientras cierra sus libros de la UNED.

A pocos metros de su casa vive Odín Suárez. Con 21 años, corta leña durante la mañana para calentar la casa en la que vive con un joven de 17 años. Lleva toda su vida en esa casa de sus padres, pero reconoce que lo hace casi por obligación. «Vivo aquí por que son la condiciones que me han tocado, vivo tranquilo. Son las circunstancias», explica. Suárez recuerda cuando en el poblado no había luz ni las comodidades de ahora. La mayoría de las viviendas tienen televisión y conexión a Internet. La globalización ha empezado a imponerse para intentar driblar a la crisis. «Es una forma de vida, pero ahora me arrepiento de no haber estudiado», sentencia.

Los que se asentaron en este poblado con pasado alternativo todavía mantienen esa filosofía en la que los vecinos de Gaxate ceden sus casas a cambio de que los nuevo vecinos les conserven la propiedad. Aún así, «no somos una familia como hace años», reconocen los testigos de aquellos años en los que A Cavada era un paraíso hippy donde desembocaban los sueños idealistas de muchos jóvenes que hoy, ya adultos, se han enrocado en una crisis que también llega al bosque.

Susana Gómez

46 años

Vive en esta localidad con sus dos hijos desde hace más de 20 años.

Odín Suárez

21 años

Vive en la casa que heredó de sus padres porque la vida no le ha ofrecido otra oportunidad. Nació en A Cavada y se confiesa un amante de ese estilo de vida, aunque reconoce que la convivencia en este lugar ha cambiando mucho desde que era un niño y no había ni luz.