Una tragedia colectiva

Manuel Blanco

PONTEVEDRA

29 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Yahora, ¿qué? Mes tras mes, nada cambia. La crisis fulmina a diario las esperanzas vitales de miles de pontevedreses sin empleo. Muchos de ellos, amigos y familiares hastiados de ver pasar su vida en el sofá. Levantándose tarde para esquivar una angustia insoportable. Esa que brota cuando meditan si hicieron algo mal. Si cometieron algún error que los condenó al purgatorio de una cola, la del Inem, con demasiado talento desperdiciado.

El paro es la tragedia colectiva de nuestros días, contra la que sospecho que no hay remedio posible, tal y como está el patio. Con todo, cada día parece más evidente que no estaría de más impulsar un pacto global entre administraciones, sector privado, sindicatos y banca orientado a ayudar a las empresas a estimular un mercado, el laboral, constreñido por el miedo. Claro que si los gestores de la cosa pública abren la caja para rescatar a las entidades financieras, y estas invierten parte de ese dinero en liquidar a sus directivos en vez de alentar el crédito, el drama seguirá vivo. Seguro.