Once carrozas y numerosos grupos de animación dieron colorido a uno de los actos festivos con más público
19 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La batalla de flores volvió a congregar a su paso por la ciudad a miles de personas, fieles a este espectáculo que se repite anualmente. Un total de once carrozas, algunas muy espectaculares, desfilaron por las calles Loureiro Crespo, Cobián Areal, Uxío Novoneyra y Eduardo Pondal, dejando tras de sí un reguero de confeti.
Muchas de las carrozas que participaban eran de temática cinematográfica -no faltó ni una del Oscar de Hollywood-, como La Bella y la Bestia, El Rey León, UP, Dirty Dancing o Piratas del Caribe, con niños vestidos como correspondía en cada una de ellas.
La comitiva la abrieron los gigantes y cabezudos seguidos de la carroza denominada Thailandia. A continuación figuraban una muy lograda carroza-calabaza de Cenicienta, tirada por los caballos, realizada toda con globos, acompañada por los principales personajes del famoso cuento, presentada por Rivel Animación.
Con globos también realizó Barafunda unas espectaculares ballena del cuento de Pinocho y la lámpara de Aladino, que ocupaba el ancho de toda la calle Eduardo Pondal. El citado grupo utilizó alrededor de 5.000 globos para efectuar esa recreación.
Por el recorrido fueron desfilando otras carrozas, como la del Toro Asirio, el Caballo de Troya y la denominada Mar, que cerró el desfile, además de otra del 125 aniversario de un refresco de cola.
Animación
Entre carroza y carroza, desfilaron numerosos grupos folclóricos y charangas, como Os Trazantes de Tenorio, que envió una nutridísima representación, Os Alegres, el grupo Fentos e Frouma, Aturuxo Pequeno y un representante del país vecino, Portugal, entre otros, que pusieron música tradicional a la cabalgata, junto a las charangas Apeles, que entonó otros temas.
Hablando de música, destacar la presencia del montaje Moulin Rouge, con el molino y también cabareteras bailando sin cesar acompañadas por dos zancudos, a cargo de Troula, que también recreó La funky party, y una divertida patrulla de policías locales que cerraron la cabalgata, subidos a zancos y monociclos.
Entre la comitiva también figuraron unos payasos futbolistas, de Rivel, que con equipamiento deportivo acudieron con las dos porterías y el árbitro, además de enormes balones de espuma que tiraban a los niños buscando su complicidad. Y como no podía ser menos, también estuvo un Bob Esponja motorizado, subido en un coche.
Los más pequeños disfrutaron de lo lindo adivinando los personajes que se sucedieron en el desfile, que duró alrededor de una hora, y también con los zancudos y malabaristas.
Pero la jornada de fiestas no acabó para ellos. Muchos fueron los que acudieron a ver el espectáculo de Los Lunnis, en la plaza de España.