José Antonio Alonso Miranda está de doble enhorabuena. Al galardón otorgado por Amigos de Pontevedra se sumó ayer que se hiciera oficial la concesión por parte de la Diputación de la Medalla de Oro de la provincia a la Brilat, unidad que dirige desde hace casi dos años. Para el general jefe es un «reconocimiento por parte de la sociedad pontevedresa a la labor que la Brilat viene realizando a lo largo de más de veinticinco años que lleva afincada en Pontevedra».
-¿Qué sintió al conocer la distinción de Amigos de Pontevedra?
-Primero, una gran sorpresa, pues no esperaba semejante distinción y, segundo, una gran satisfacción en lo personal, y un grandísimo honor como militar, habida cuenta de la categoría que esta ya veterana asociación Amigos de Pontevedra tiene en la sociedad pontevedresa y de la calidad de los premiados a lo largo de sus ya cuarenta años de existencia.
-En menos de dos años parece haberse ganado el corazón de los vecinos de la ciudad.
-Vivir en Pontevedra es un privilegio. Y eso solo lo saben los que la conocen. Los que venimos de fuera somos, por tanto, unos privilegiados; de ahí que intentemos integrarnos con sus gentes y sus costumbres rápidamente. Esa ha sido mi intención desde el primer momento en que pisé esta ciudad y puedo decir que, afortunadamente, siempre me he sentido integrado, tanto en el deporte, soy socio del Pontevedra CF, como en la vida social y cultural.
-Como ourensán, ¿se siente profeta en su tierra?
-El refranero español, además de muy rico, suele ser bastante certero. Por tanto, algo de verdad tendrá. En mi caso, por distintos motivos, nunca he estado destinado en Galicia a lo largo de mis 38 años de servicio. Esta es la primera vez. Como gallego, como orensano y verinense, no me siento profeta en absoluto sino, mas bien, como decía antes, un privilegiado por estar en mi tierra y, particularmente agradecido a Pontevedra y sus gentes por haberme aceptado y distinguido con el aprecio y la amistad de tantos amigos.
-¿El galardón es extensible a todos lo que le precedieron en el mando y a los que le seguirán?
-Más que a los distintos mandos que me han precedido, incluido yo mismo, creo que el merito es de la unidad: de la Brilat con mayúsculas. Los mandos somos efímeros. La Brilat permanece en el tiempo y cada vez mas enriquecida por las valiosísimas aportaciones de sus componentes, especialmente de sus vivencias y experiencias en las operaciones y de sus múltiples misiones.
-¿Ya sabe lo que va a hacer con el diploma?
-Será siempre una hermosa distinción que, físicamente, figurará en lugar preeminente de mi despacho, cualquiera que sea mi destino y, emocionalmente, desde que me lo comunicaron, ya ocupa un lugar en mi corazón de inmensa gratitud a los Amigos de Pontevedra.
-En todo caso, es una prueba más del «feedback» entre la Brilat y la sociedad pontevedresa.
-Sin duda existe una correspondencia biunívoca entre la Brilat y Pontevedra, ya no solo por ocupar un espacio físico en la provincia, sino, también, por la permanente y continua colaboración de la brigada con todas las instituciones en múltiples campos. Además, una buena parte de sus integrantes proceden de muchos pueblos de la provincia. Por tanto, nos sentimos muy integrados en Pontevedra y, además, presumimos de estar destinados en una de las ciudades mas bellas de España. Por si fuera poco, la Brilat lleva el nombre de Galicia en su Escudo, lo que nos permite pasear y lucir el nombre por toda España y, también, por el extranjero.
-¿Recogerá el galardón de uniforme o de civil?
-Realmente no es una cuestión relevante. Soy militar, vaya de uniforme o de paisano. Sin embargo, por tratarse de una asociación civil de «simples amigos» que tienen en común su amor por Pontevedra, lo haré, desde mi condición de militar, de paisano.