Ganar, lo que se dice ganar, Telmo Martín sabe hacerlo. Lo demostró en su municipio natal, Meaño, donde comenzó a regatear en el campo de la política con unas siglas encantadoras, PUM, que ya hacían presagiar que detrás de este proyecto había chispa. De sobra son conocidas sus dos mayorías absolutas en Sanxenxo, ya bajo el paraguas del Partido Popular, y sus dos victorias sucesivas en Pontevedra. Porque el PP con Martín, no hay que olvidarlo, ganó las elecciones del 2007, con ese desembarco que capitaneó la cúpula del PP un 20 de julio y que dejó atónito a más de uno, y las del domingo.
Si el 11 de junio no hay sorpresas y BNG y PSOE juntan de nuevo sus apoyos, el meollo está en saber si Martín sabe perder. La noche electoral sumó varios puntos al adelantarse a admitir su derrota: la de no haber conseguido mayoría absoluta. Pero aún le quedan varios escollos. Explica en su blog, que sustituyó a la web oficial del partido, que gestionará «el traspaso de responsabilidades con la serenidad que recomienda el sentido común». Pero en sus conclusiones de lo ocurrido la noche de Santa Rita, qué ironía, no hay una reflexión sobre el partido que le aupó al número uno, a la militancia que lo acompañó o a la maquinaria orgánica que, al fin y al cabo, es la que se encarga de ejecutar el planning para que siga rodando el proceso democrático. No. Martín, no es un candidato al uso. Es un gestor de éxito acomodado bajo el paraguas de una franquicia nacional que, con un aparato casi paralelo, intentó alcanzar el gobierno de Pontevedra. Y eso, a veces, no entusiasma más que al fiel votante. Se va sin su objetivo cumplido y dejando a un partido descolocado.
Municipales 2011 |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||