En un gesto que él mismo calificó como «de valientes», Telmo Martín se adelantó al cierre del escrutinio para asumir que el de ayer no era el resultado que esperaba «para nada» y asumir que su objetivo de la mayoría absoluta, única forma de gobernar, era misión imposible ya con el 65% de los votos escrutados.
Hasta minutos antes de las diez de la noche, en que se produjo su intervención en la sede local, el candidato popular siguió los resultados de la jornada en su oficina. En la sede de la calle Oliva estaba el concejal Jacobo Moreira, personal del PP,y varios colaboradores de la campaña, entre los que los rostros de intranquilidad solo mutaban cuando ojeaban los resultados en otros concellos, especialmente la victoria popular en Cotobade.
En un batiburrillo de emociones, Martín reconoció estar «feliz» por el trabajo realizado en campaña y en los últimos cuatro años, pero «triste» por el resultado, aunque «a vida segue igual». Matizó no obstante que tampoco era el día más triste de su vida: «É triste o día, porque creo que se perde unha oportunidade grande para Pontevedra». «Estamos donde nos toca, que é na oposición», dijo, tras asumir también su «culpa» por «no saber transmitir ben aos cidadáns a importancia que tiña este proxecto». El popular, que a esa hora todavía no había hablado con Núñez Feijoo, reserva para hoy las contestaciones a su futuro político.