El club granate solo dio sensación de equipo de fútbol en los primeros 20 minutos del choque
09 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Pontevedra fue quemando sus últimos cartuchos hasta quedarse sin munición. El descenso a Tercera División se ha consumado. Ahora toca retirase, reagruparse y tratar de levantarse lo antes posible. No faltaban muchos minutos para las siete de la tarde cuando el club granate escribió una página negra en su historia. Los jugadores coincidieron en dos aspectos al final del choque ante el Guadalajara. Por un lado, que el descenso «se veía venir desde hacía tiempo», y por el otro, pedían «perdón al aficionado de verdad por lo ocurrido».
Uno de ellos, Rubén Reyes, afirmó que «a este grupo se le han dado muchos palos, y gente del club ya había arrojado la toalla hacía más de mes y medio». Él y otros compañeros pidieron perdón por dejar al histórico club en Tercera División, puesto que la gran mayoría de los que este año defendieron la elástica granate no continuarán la próxima temporada.
El partido no tuvo mucha historia. El club granate dio una buena imagen en los primeros 20 minutos del encuentro, pero después el Guadalajara los vapuleó cuando piso un poco el acelerador. Los granates no parecían un plantel que se jugaba el descenso, y los alcarreños sí dieron imagen de lo que son: un equipo que estará en la fase de ascenso a Segunda.
Ocasiones
El propio entrenador del Pontevedra lo describió claramente: «Están dos marchas por delante de nosotros». Con el 0-0 en el marcador, el Guadalajara dispuso de dos ocasiones clarísimas para marcar, pero Orlando Quintana sacó dos manos milagrosas para evitar la debacle que más tarde se consumó. Llegó en el minuto 24 en una jugada endiablada que culminó con Juanjo alojando el balón lejos del alcance del meta granate.
Goleada del año
Ahí murió el partido, aunque no fue hasta en la segunda mitad que los alcarreños completaron la manita al conjunto de la ciudad del Lérez. El Pontevedra despidió el año en Pasarón encajando la mayor goleada de la temporada (1-5), solo comparable con el 4-0 recibido en tierras coruñesas contra el Deportivo B.
Los jugadores del Pontevedra no dieron muestra de contar con capacidad suficiente para remontar el partido, y acabaron abatidos.
El público que ayer se congregó en Pasarón trato de animar a los suyos, pero una vez asumido el primer varapalo en forma de gol, comenzaron los tímidos abucheos y silbidos, y el clásico cántico de «jugadores mercenarios».
A la conclusión del choque, los visitantes consolaron a los jugadores granates que estaban visiblemente afectados por lo sucedido.
Ahora, todos emprenderán distintos caminos, ya que lo único que queda de este Pontevedra es su nombre, su historia y su afición.
«Con una buena planificación deportiva no llegaríamos a esto», subrayó un dolido Mauricio Rodríguez, presidente granate.
No es el primer equipo de su peso que pierde la categoría y se hunde en el infierno de la Tercera División, y no será el último. Cuando se toca fondo, solo queda espacio para levantarse.
Quintana, Aitor, Alfonso (Sergio Castaño, min 54), Castells, Álex Freire, Pendín, Pepe Aicart (Adrián Cruz, min 61) , Santi Amaro, Reyes (Pardo, min 54), Douglas, Yahvé.
Goles: 0-1, min 24, Juanjo; 0-2, min 53, Nico; 0-3, min, 58 Aníbal; 1-3, min 62, Aitor; 1-4, min 72, Aníbal; 1-5, min 74, Juanjo
Árbitro: Areces Francos (colegio asturiano), auxiliado por las bandas por Pardo Mesa y Fernández Fernández. Mostró cartulina amarilla a los locales Pendín, Amaro, Aicart y Freire.
Indicendias: Pasarón, 2.500 fans
Saizar, Antonio Moreno, Javi Barral, David Fernández, Javi Soria, Juanjo, Anibal (Oinaiz, min 73), Ivan Moreno (Cerrudo, min 62), Jorge, Nico, Ernesto (Badía, min 55)