«Lo que mejor se me da es cocinar mis propios discursos»

Elena Larriba García
Elena larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

07 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Antón Louro es cocinero de sus propios discursos. «Los hago yo, no me los hace nadie». Y sus principales ingredientes son «principios, valores y propuestas concretas». «Son muy elaborados, me llevan su tiempo e intento dar respuesta a las distintas sensibilidades del auditorio al que va dirigido, procurando ser muy claro».

Sin embargo, al margen de los fogones electorales, lo suyo no es, precisamente, el arte culinario. «En casa hago de todo y procuro ser un colaborador leal hasta en la cocina. Pero esa no es mi principal responsabilidad entre las tareas domésticas. No tengo vocación de cocinero, pero me defiendo. En lo que soy especialista es en poner y recoger la mesa...Y si hay que fregar, se friega».

Galicia es marinera y él nació en Carnota, así que reconoce que es más de pescado que de carne. Su plato favorito es un buen peixe al horno. «Pero bueno, procuro variar, alternar y combinar. También me van las verduras y las pastas. Tengo la fortuna de que me gusta todo y disfruto de todo. Soy agradecido y doy pocos problemas a la hora de comer».

Menú contra la crisis

Aunque no es un experto, se atrevería con una receta de caldeirada de pescado. Y a la hora de elaborar un menú contra la crisis, propone «cocinar algo que dé confianza».

-¿Qué le ofrecería a su contrincante del PP si le invitara a comer? Louro se lo piensa un instante y dice:

-Nunca compartí con Telmo Martín mesa y mantel, ni siquiera una copa de vino. Pero seguro que le gustan las sardinas asadas.

- ¿Y si el convidado fuera su rival del BNG?

-Lores me tiene pinta de que le gusta el lacón con grelos.

-Con el líder nacional de su partido, ¿lo tiene más claro?

-Zapatero es de poco comer. He compartido con él varias comidas en las que habló mucho y el segundo plato casi ni lo tocó. Le ofrecería unas sabrosas cariocas fritas.

En su etapa de estudiante en Santiago, Antón Louro, unas veces comía en casa con los compañeros de piso y otras en bares, en el comedor universitario o en la cafetería de la facultad. «Era un momento importante, de encuentro, de conversación, de hacer nuevas amistades y yo lo aprovechaba mucho». Recuerda que tenía amigos y amigas que frecuentaban la Cocina Económica de beneficencia, algo que hacían muchos universitarios para ahorrarse unos cuartos. «Yo estuve por ir en alguna ocasión, pero nunca llegué a hacerlo. Y la verdad es que visitar un comedor social formó y forma parte de mis intenciones».

La cesta de la compra

A la hora de elegir un establecimiento de hostelería en Pontevedra, se le ocurren varios. «Hay muy buenos restaurantes en esta ciudad. Pero, si tengo que elegir uno... el Bocaíto», dice. Y entre la nueva cocina de diseño y la tradicional, se queda con esta última. «Aunque ya he dicho antes que tengo un gusto culinario de amplio espectro», añade el candidato.

Ir al supermercado también forma parte de su faceta más casera. «Algunas veces voy solo y otras con Marisa, mi mujer, o con mi hija, Elena. Me gusta ir de tiendas en general, mirar y de vez en cuando comprar», señala.

En cambio, no está muy ducho en los precios de la cesta de la compra. Y lo explica:

«Yo suelo comprar en dos supermercados, Froiz y Moldes y los dos me inspiran mucha confianza, tanta que no me fijo demasiado en los precios. Cuando voy al Froiz que está debajo de casa sé que me están cobrando lo que hay que cobrar. Y si voy al Moldes de Eduardo Pondal, tengo la misma sensación. Cuando entro en otra tienda que no conozco, entonces, sí que me fijo más».

Antón Louro está ahora centrado en su receta política para ganar la alcaldía de Pontevedra y confía en que le guste a los electores.

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