El judo es algo más que unas técnicas de lucha que dan forma a una de las artes marciales más extendidas. También es un sistema de comunicación o, al menos, ese es el contenido de un curso que, organizado por la sección sindical de Comisiones Obreras en el Concello de Pontevedra, adiestrará a los agentes de la Policía Local «a dirigir las hostilidades verbales y mantener el control del diálogo» hasta la resolución del conflicto.
De este modo, entre el 26 y el 29 de abril, funcionarios municipales, pero también policías nacionales y guardias civiles, aprenderá a emplear el lenguaje para evitar tener que usar la fuerza. Basado en un sistema ideado por el doctor George J. Thompson y contrastado desde hace veinticuatro años, durante las jornadas se enseñará a los asistentes a «escuchar y utilizar la palabra de forma más eficiente», así como a huir de «procesos negociadores desastrosos».
Los beneficios
Para los funcionarios, el judo verbal tiene una serie de beneficios. Ya no solo se trata de que se reducen los incidentes violentos en los que emplear la fuerza, sino que los agentes ganan en autocontrol y refuerzan la confianza de una población que puede ver como, con la palabra, se resuelven incidentes sin tener que utilizar las defensas reglamentarias.
Los expertos, por otro lado, defienden que este conjunto de técnicas redundan positivamente en la Administración. Así, previsiblemente la aplicación de esta «comunicación táctica» conlleva una reducción del gasto público y una mayor eficiencia profesional por parte de los agentes, pero también contribuye, aparentemente, a minimizar la cifra de quejas y denuncias.