Multiculturalidad gastronómica

chelo lago

PONTEVEDRA

1Cruz Roja Pontevedra celebró el Día de la Eliminación de la Discriminación Racial con un taller intercultural de comidas del mundo, con las personas que habitualmente intervienen en los programas que desarrolla con el colectivo de inmigrantes, en el que figuran representantes de Ghana, Senegal, Albania, Marruecos, Ucrania, Brasil, Cuba, Alemania Perú o Colombia, entre otras naciones. Berta Segovia, trabajadora Social de Cruz Roja, subrayó ante los micrófonos de Radio Voz Pontevedra, que entre el colectivo con el que trabajan, nadie se quejó por sentirse discriminado racialmente, más bien al contrario, consideran que la sociedad gallega, y la pontevedresa en particular, es muy acogedora. Los participantes en el taller llevaron platos típicos de su país de origen, que fueron luego degustados por el resto de los asistentes. Entre otros, se prepararon un pastel pampuchcu de Ucrania, un kek de Albania, un suflé de bacalao brasileño, panecillos alemanes o un coco rayado de Cuba.

Juegos tradicionales

2De la gastronomía de todo el mundo nos pasamos a los juegos tradicionales. Alumnos de numerosos centros escolares del municipio tomaron ayer la Alameda para participar en una jornada lúdica que cerraba las Xornadas de Normalización Lingüística Xoán Manuel Pintos. Los chavales aparcaron sus consolas para disfrutar con juegos tan conocidos como las chapas, el trompo o buxaina, zorregada, tres pés, pano, peletre, muíño o alquerque, bolas, as sete e media, lorcho o a petanca. Por cierto, que María Maseda, alumna de Campolongo, y su compañero de centro, Pedro Sánchez, se decantaban por el juego de la zorregada (o ratón y gato), «menudos golpes que te dan con el periódico si te pillan», comentaban entre risas. Helena Martín prefería el juego de os pasos (con un compañero agachado y otros subiéndose encima), mientras que Carmen García, al igual que Daniel Maya, se decantaban por el trompo.

Éxito en Lérez

3La quinta edición de la Festa da Orella que se celebró el domingo en el atrio del monasterio de Lérez fue todo un éxito, agotándose las existencias sobre las 16 horas. El tiempo también ayudó lo suyo y los miembros de la Asociación de Vecinos San Bieito, organizadores de la fiesta, estaban más que satisfechos, aunque bastante cansados, pues les quitaban de las manos las orejas dulces que estaban preparando a lo largo de toda la mañana. En cuanto a la orella, se sirvieron unas 800 raciones y en el bar «non quedou nin auga».

Fiestas en Campolongo

4Menos contentos estaban los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora del Amor Hermoso de San José de Campolongo. Su iniciativa de organizar las fiestas no alcanzó las expectativas previstas, logrando apenas cubrir gastos. «Nos pensaremos mucho hacerlas el año que viene», comentaron, aunque todo el mundo les felicitaba. Eso sí las actividades gratuitas para niños estuvieron a rebosar, pero en el bar no vendieron mucho. El concejal Telmo Martín acudió a degustar el potaje de lentejas, mientras que Antón Louro prefirió la orella de Lérez.