Lalín, de matanza para el Cocido

M. García LALÍN / LA VOZ

PONTEVEDRA

La parroquia de Sello representó el tradicional sacrificio del cerdo

14 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lalín puso ayer la antesala indispensable para el día grande de la Feira do Cocido: la matanza del cerdo. Lo hizo en la parroquia de Sello, que fue la que este año se encargó de realizar la representación tradicional del sacrificio del animal, que se va rotando por distintos puntos del municipio. El día no acompañó. Hacía frío pero la lluvia pocas treguas concedió. A pesar de ella, los vecinos siguieron paso a paso el ritual -aunque concentrado en solo dos horas y media- hasta dejar lista la carne en la sal. Todo a la antigua usanza. Ni máquina para hacer los chorizos ni sopletes. El único atisbo actual, el aturdimiento previo al animal.

La escenificación de la matanza comenzó a las 11.00 horas en la era de la Casa de Pérez. El cerdo, de unos diez meses, fue sacrificado y a partir de fue superando cada uno de los procesos que marca la tradición: el chamuscado, la retirada de las entrañas, colgarlo para que enfríe la carne y, para terminar, el despiece. José Nogueira Pérez fue el que ejerció de matarife y fue guiando su cuchillo, con la ayuda de media docena de vecinos, para ir separando la cabeza, el lomo, la costilla, el jamón... Sorprendió la juventud de José, pero no a los lugareños. Lleva más de dieciséis años realizando esta labor en las matanzas. «Hai que facelo, os maiores vanse indo e os mozos márchanse da aldea e alguén ten que facer estas cousas», explicó José Nogueira. Mientras él iba despiezando el cerdo, una decena de mujeres, cortaban la carne -con tabla y cuchillo- y hacían los chorizos. El llenado, como antaño, con el embudo. Al final, en torno a medio centenar de vecinos de Sello con participación activa en la organización de la matanza.

Comida de confraternidad

Pese al mal tiempo -que dificultó el acceso a los prados que habían preparado para el aparcamiento-, hubo respaldo a la iniciativa. A los de la zona se le unieron algunos llegados de otros puntos interesados por el ritual que se sigue en la zona. Hubo amplia presencia del gobierno local lalinense, encabezado por el alcalde, José Crespo.

Al finalizar la representación, comida de confraternidad. Se aguardaban 750 personas para dar cuenta de productos ligados al cerdo, así como un gran número de postres. Tampoco faltó animación musical.