La conversión del Sanatorio en una Pousada saca a la calle a cientos de grovenses

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Fueron muchos los grovenses que ayer por la mañana se decidieron a caminar hasta el Sanatorio de A Lanzada para mostrar su disconformidad con el plan de la Diputación para convertir ese edificio en una de las pousadas-xardín de O Salnés. Más de quinientas personas según la organización, más de doscientas según la policía local, formaron parte de una comitiva que cubrió a buen paso los cinco kilómetros que separan el punto de arranque de la protesta, la plaza de O Corgo, del emblemático edificio situado junto a la playa de A Lanzada.

«Non á pousada no Sanatorio da Lanzada» era el lema escrito en la única pancarta de esta manifestación. Sujeta por Xan Caneda, Carmen Cacabelos, Queco Fresco, Mari Carmen Gondar y Rosa Domínguez, encabezó la protesta desde el inicio. Un inicio en el que parecía que la respuesta a la llamada de la comisión vecinal había sido menor de lo que finalmente resultó ser. A medida que la manifestación avanzaba por la calle Luis Antonio Mestre, se iban sumando personas. Y también fueron muchos los mecos que acudieron directamente al Sanatorio para participar en la concentración que allí, tal y como estaba anunciado, se celebró.

El recorrido llevó menos tiempo del previso. Los manifestantes llegaron al Sanatorio pasadas ligeramente las 12,30 horas, y pese a la intensidad del paso tuvieron aliento para corear una y otra vez consignas como «O Grove non se vende por unha centolada» o «Louzán, escoita, O Grove está en loita».

El comunicado

Una vez frente al edificio por cuyo futuro se han movilizado, los vecinos dieron lectura a un comunicado en el que volvían a exponer, uno a uno, los argumentos que llevan repitiendo desde hace semanas. El primero, que no se oponen a que las administraciones ejecuten proyectos «que impliquen dar accesibilidade a todas as persoas que por varios motivos, no desenvolvemento da súa vida cotidiá, se encontran co grande problema da mobilidade», según leyó Carmen Gondar.

Contra la pousadas, por lo tanto, no tienen nada los vecinos que ayer se congregaron en A Lanzada. Contra lo que sí tienen algo que decir, «e temos o dereito a que se nos escoite e se nos tome en consideración», es contra la ubicación de uno de esos establecimientos en el Sanatorio. Nardo Benavides fue el encargado de explicar las razones de esa oposición: «Este proxecto dividiría a finca, e consideramos imposible e incompatible a integración con todas as actividades que están sendo realizadas aquí durante todo o ano». «Creemos, e así o afirmamos, que a construcción da Pousada no Sanatorio hipoteca totalmente o futuro das instalacións», señalaba el manifiesto. Maruja Prieto completó el relatorio de razones. «Non cremos que se poida manter o Obradoiro de Hostelería se se ubica neste mesmo lugar a pousada. O traslado da escola obradoiro a consecuencia das obras é o inicio dun fin». Un fin, señalan, que sería compartido con el de los campamentos de verano de la Diputación. «Creemos nas grandes posibilidades de natureza pública que estas instalacións teñen. Defendemos a continuidade destes servizos para toda a comarca do Salnés», concluyó el manifiesto, al que también pusieron voz dos jóvenes deportistas de la villa.

Al remate de la protesta, los organizadores de la misma no ocultaron su satisfacción ante la respuesta dada por los grovenses. Aunque inicialmente barajaban este acto como el colofón defintivo a su campaña, las cosas han cambiado. «Pensamos que isto non pode quedar aquí», decían aún con el altavoz en la mano. En los próximos días enviarán a la Diputación de Pontevedra las firmas recogidas en contra de la ubicación de la pousada en A Lanzada. Y, quizás, aún se convoquen nuevas acciones reivindicativas.