Andro y Álex quedan ingresados en el hospital un día más por precaución
PONTEVEDRA
Álex Gómez y Andro, que fueron evacuados en ambulancia el domingo desde Baltar tras sufrir sendos encontronazos con futbolistas del Racing, tuvieron que quedarse una noche más en el Hospital Domínguez por precaución. Los médicos estimaron oportuno mantener a los dos jugadores del Portonovo en observación durante al menos otras 24 horas porque sufrieron golpes de bastante consideración. La imagen más aparatosa es la del portero. Andro, que perdió medio diente tras el impacto con la rodilla de Marcos Suárez, tiene inflamadas varias partes de la zona derecha de su rostro. Sin embargo, Álex Gómez tampoco se quedó atrás y recibió siete puntos de sutura en un lado de la cabeza. Por suerte, las pruebas practicadas a ambos descartaron cualquier complicación mayor. «Fixéronme un tac da cabeza e unha radiografía do pescozo e en principio non saiu nada, pero hai que estar en observación entre un e dous días», confiesa Gómez. El pontevedrés se perderá como mínimo el próximo partido. «Non sei cando poderei xogar porque o pescozo dóeme bastante. Creo que teño un esguince cervical e os médicos dixéronme que debo levalo con calma. Os puntos que me deron son o de menos», explica. La jugada la recuerda así. «Foi un balón que despexou a miña defensa. Funlle dar de cabeza e non vin vir a ninguén. Cando me decatei xa o tiña enriba e golpeamos as nosas cabezas. Non quedei inconsciente, pero mantívenme no chan porque me doía moito o pescozo e dixéronme que non me levantara. Estaba sangando», apunta. Además, asegura que «non me asustei en ningún momento. Mirei o sangue e comentáronme que tiña un corte na cabeza, pero nada máis. Pedíronme que estivera quieto que ían chamar a unha ambulancia por se acaso». El golpe no le ha hecho perder el sentido del humor. «Andro está aquí ao lado. Cando nos atopamos díxenlle se quería facerme compañía», bromea. «Para min o seu golpe foi peor. Vino na televisión e impresiona. Ten toda a cara marcada e seica quedou medio ido», recalca. Y sentencia que «o malo é que por enriba o Racing levou os tres puntos. Necesitábamos gañar, pero bueno... Hai que seguir traballando que aínda queda moita liga». El guardameta quedó aturdido El portero arlequinado estuvo menos hablador, pero explicó a la perfección lo sucedido. «Fui a coger el balón, sentí un golpe tremendo y me quedé en el suelo con los ojos cerrados escuchando como hablaba la gente», reconoce Andro, quien no entiende porque actuó de esa forma tan extraña. «No estaba inconsciente, pero tampoco sé porque mantenía los ojos cerrados. Luego los abrí y creo que me podía levantar, pero me trasladaron fuera del campo. El único susto que me llevé fue el producido por el dolor que tenía pese a que solo me rompí un diente. No tengo fractura en la nariz ni tuvieron que darme puntos en los cortes de la boca. Fue un fuerte golpe sin más», manifiesta. «En el tac se vio que está todo bien. Solo tuve mareos en la ambulancia. Ahora estoy mucho mejor», matiza.