Los resultados de los socialistas en unas generales llegan a doblar los obtenidos en las locales. El PP mira de reojo la posibilidad de que ambos comicios se convoquen juntos
26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Mientras los alcaldes socialistas de las grandes ciudades españolas vivían con pavor hace unos meses la posibilidad de que, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hiciese coincidir las elecciones generales con las municipales, en Pontevedra quien mira de reojo esa posibilidad es el PP. En la sede local, pese al anuncio de Telmo Martín de que será una campaña de perfil bajo por la crisis, el equipo electoral que asesora a Martín ya está trabajando con todos los escenarios posibles.
La clave la da Antón Louro, metido ya de lleno también en su trabajo por una victoria socialista en Pontevedra. «En generales tenemos en torno a veinte mil votos y en municipales tenemos en torno a diez mil. Esta es nuestra gente», asegura en referencia al músculo socialista en la ciudad de Pontevedra, pese a una militancia que se sitúa en 330 afiliados, casi testimonial, comparada con la del PP, que supera los dos mil militantes. Con esos veinte mil votos, el PSOE gobernaría la ciudad.
Aunque el pacto entre PNV y PSOE en el Congreso esta semana para salvar los Presupuestos del Estado aleja la posibilidad de un adelanto de las elecciones generales, entre las filas socialistas en Madrid aún se baraja la coincidencia de ambos comicios como una baza que evite una supuesta sangría de votos al PSOE. El desgaste de las catalanas primero, y las municipales después, puede ser demasiado para buscar una remontada de Zapatero. Queda mucho tiempo. Ocho meses para los comicios locales.
Algo más de siete mil
Volviendo a Pontevedra, en rigor, el PSOE nunca ha alcanzado los diez mil votos de los que habla Antón Louro en unas elecciones municipales. Su techo está en 9.807 sufragios. Fue en las últimas, con Teresa Casal de cabeza de cartel y Antón Louro, recuerda un militante socialista que gusta de analizar las cifras, de refuerzo como número dos.
Los socialistas han estado más veces cerca de los siete mil, ligeramente por encima siempre, que de los diez mil de los que habla el recién nombrado candidato. Pero también es cierto que en unas generales han llegado a obtener 20.859, más del doble que su techo en municipales.
Así las cosas, el PP teme el efecto llamada que puedan tener las siglas socialistas madrileñas sobre las locales en caso de coincidencia de comicios. Por si acaso, ya ha empezado la guerra subterránea. Rafael Louzán dice que Louro será «un digno xefe da oposición na Deputación», convencido de que una reedición de la coalición BNG-PSOE supondría la salida a medio plazo del veterano socialista hacia la Diputación de Pontevedra.
Operación Diputación 2007
Pero el propio Antón Louro parece haber enterrado esa posibilidad. Estos días analiza cifras y pulsa sensaciones en Pontevedra. «Ocho meses es mucho tiempo en política. Puede suceder de todo», concede. El candidato socialista habla claro sobre aquel episodio de asalto socialista a la Diputación en el 2007.
«En el último proceso de municipales, el PSOE alcanzó mayor confianza en el conjunto de la provincia y por un puñado de votos no alcanzamos la Diputación, para cuya presidencia, algunos compañeros e incluso en el ámbito de la dirección del partido en Galicia se pensaba en mi persona -recuerda ahora Louro-. Fue por un puñado de votos y no fue posible. La democracia es así y hay que respetarlo y defenderlo».
Cada voto contará en las elecciones de mayo. ¿Qué papel jugará Pontevedra en la hoja de ruta que el secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez, ha trazado para la Diputación de Pontevedra? Vázquez quiere conseguirla junto con la de Ourense, conservar las ciudades, ganar si es posible la de Pontevedra, y programar desde estos bastiones provinciales y urbanos la reconquista de la Xunta. «El partido ambiciona la Diputación provincial, como no podía ser de otra manera -reconoce Louro-. Desde la ciudad de Pontevedra contribuiremos. Yo me partiré el alma, si se puede decir así, para que el partido pueda dar la vuelta a esta situación». Quedan ocho meses y muchas vueltas. Pero la partida se está animando.
Los nacionalistas no se quieren quedar fuera y estos días andan a vueltas con el reglamento para ver cómo hacer cuadrar su promoción de la huelga general y su anuncio de que la secundarán con la imposibilidad jurídica. El BNG estará el día 29 en una suerte de «servicios mínimos». Pero si el alcalde, Fernández Lores, fuese a la huelga tendría que delegar en Teresa Casal como alcaldesa.