Un grupo de veinte niños pertenecientes a los campamentos de verano que organiza el Concello se convirtieron en periodistas e interrogaron al alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores y a Julio Castela, concejal de Turismo y Educación. En un principio fueron los políticos quienes cuestionaron a los chavales, para que estos perdiesen la vergüenza: al parecer, se lo están pasando fenomenal en las colonias urbanas del Ludoverán.
Hicieron las veces de periodistas. Se presentaron con cámaras de vídeo y de foto hechas a mano por ellos. Pero eso sí, eran de cartón. Sí eran de carne y hueso los hombres de traje. Castela era el moderador, y los niños se lanzaron. «¿É Pontevedra unha boa cidade para andar en bici?», preguntó uno de ellos. «A cidade xa está feita para iso -respondía Lores-. Polo centro hai moitas zonas peonís, e por onde hai coches, son poucos e van moi a modiño». Volvieron a insistir en el tema de la bicicleta, importante medio de transporte para los chavales, esta vez en lo relativo a la inexistencia de carril bici en la ciudad. Lores respondió que «non é necesario» en Pontevedra, «xa que toda a cidade é un carril bici. Sí hai, e haberá máis, no extrarradio, onde hai máis tráfico».
Los niños demuestran que hablan de cosas importantes. No como los mayores, enredados en opiniones, gestiones, y politiqueos varios. Ellos demandan zonas verdes y parques donde jugar. El alcalde se escudó diciendo «que a propia cidade é un lugar para xogar».
Un pequeño periodista espetó esta pregunta al alcalde. «Bueno, eu teño que vir ao concello, encender as luces da cidade, coller o teléfono a ver quen chama», dijo, con ironía. Y cotinuó: «tamén organizar a policía, os bombeiros, o salón do libro... discuto cos da oposición, cos socios de goberno...» Chavales que jugaron en Sanxenxo. Un total de 2.022 niños de entre tres y doce años participaron en las actividades de Obradoiros na rúa, en el concello de Sanxenxo. Iniciado el pasado 5 de julio, el programa incluía talleres de papiroflexia, juegos de agua, yincanas deportivas, talleres de creatividad, así como actividades lúdicas relacionadas con el teatro y los cuentos. La concejala de Cultura, Paz Lago, hizo hincapié en el «esfuerzo que supone para el Concello llevar estas actividades a todas las parroquia». Otros que vuelven a donde no hay juguetes. En la mañana de ayer tuvo lugar un encuentro en el Fogar do Maior de Caldas, al que asistieron las concejalas Begoña Castro y Socorro Tobío, con los niños saharauis y sus familias de acogida, donde les desearon buen viaje de vuelta a casa. Suena macabro, cuando dejan el paraíso gallego para volver a los campamentos de refugiados en Tindouf, Argelia, en medio de la nada.