Unos ladrones muy poco píos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

La Guardia Civil investiga la sustracción de todas las flores y ramos de un funeral a las pocas horas de producirse el entierro

18 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La familia y allegados de José Pichel Bernárdez, de 75 años, no dan crédito a lo ocurrido este viernes a las pocas horas de su entierro, cuando unos desaprensivos ahondaron en su dolor al llevarse la práctica totalidad de piezas florales de su funeral. La Guardia Civil ya ha abierto una investigación para esclarecer este luctuoso suceso.

Por lo pronto, se sabe que los servicios fúnebres en la iglesia y el cementerio de Tenorio, en Cotobade, se desarrollaron a partir de las once y media de la mañana. A su término, solo se quedó el enterrador que abandonó el camposanto sobre la una de la tarde, si bien, algo más de una hora después, un familiar del difunto comprobó que todo estaba perfectamente.

Sin embargo, a las cinco de la tarde aproximadamente, un hijo de José Pichel se encontró con que los ladrones solo habían dejado tres coronas. Las dieciséis piezas florales, entre ramos y centros, había volando. Como, al parecer, también ocurrió con otras tumbas y con un funeral que se ofició el día anterior. «Non sendo as tres coroas que lle pon a aseguradora, co resto arramplaron con todo», reiteró un conocido de la familia.

Todas las fuentes consultadas coincidieron en que los ladrones se tomaron su tiempo. En este punto, recordaron que la funeraria Alfonso Iglesias desplazó a Tenorio a cinco empleados, los cuales tuvieron que hacer dos viajes y alguno de ellos con dos piezas florales. «Está craro que unha persoa pode coller un ramo e largarse ao coche en menos dun minuto ou dous, pero mover dezaseis pezas...», aventuró una de estas personas.

Uno de los temores que ronda por la cabeza de muchos de los que conocen lo ocurrido es que el objetivo de este robo no sea otro que reutilizar las flores en un segundo entierro, ya que insistieron en la «boa calidade» de las piezas sustraídas.

Hay quien, incluso, aludió a la posibilidad de que una floristería pudiese estar detrás de este suceso, dado que «está a flor moi cara».