Concellos pequeños y Diputación buscan cómo devolver 32 millones

Lars Christian Casares Berg
Christian Casares PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

El PP alerta de que las entidades locales irán a la quiebra técnica si no se actualiza la financiación municipal

05 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«¿Quen lle pon o cascabel ao gato?», suele preguntarse Xosé Crespo, alcalde de Lalín y uno de los hombres fuertes del municipalismo en las filas del PP, cada vez que sale a debate la fusión de los ayuntamientos ligada a la redefinición de la financiación municipal. Ahora el gato se ha asilvestrado, enmarañado en las condiciones leoninas de financiación local que impone la crisis económica.

Ayer, Crespo, acompañado del presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y del alcalde de Ponte Caldelas, Perfecto Rodríguez, otro de los pilares del PP en la vida municipal, tiró de refranero otra vez: «Se non queríamos caldo, sete tazas». Porque ahora los ayuntamientos de la provincia como el suyo, todos los que no llegan a cincuenta mil habitantes, tienen que devolver al Estado 18 millones de euros merced a los planes de reajuste económico impuestos desde el Gobierno central.

La Diputación tendrá que hacer lo propio. Y solo su factura es ya de 14 millones de euros.

El gato del que habla Xosé Crespo ha campado a sus anchas durante los últimos años. Y aunque se le veía venir, como admiten los propios alcaldes, sin el cascabel, no se le oía acercarse. Así que todos parecen haber estado mirando hacia otro lado.

El bajón de la transferencias del Estado a los municipios, entre otras las que se recaudan por conceptos como el de impuesto de la renta o de actividades económicas, entre otros, fue ya este año de un 20%. A esta merma, hay que sumar la liquidación negativa. Y la que tienen que afrontar ahora los ayuntamientos es todavía la del 2008. Los presupuestos municipales se tendrán que hacer contando con esa devolución y un corsé que les impedirá acudir al endeudamiento a partir del año que viene. Después vendrá otra liquidación negativa: la del 2009.

«Os concellos vamos á quiebra técnica», vaticina Xosé Crespo. La Federación Española de Municipios y Provincias ha pedido al Ministerio de Economía aplazar el pago durante los próximos cuatro años.

Todavía no hay respuesta. Pero esta solución sería, según apuntan los alcaldes, solo un parche transitorio.

Lalín tiene que devolver 848.784 euros. Ponte Caldelas, 106.243. Son solo algunos ejemplos. Sanxenxo se enfrenta a la orden de reintegrar 362.222 euros. Silleda, 207.177. Marín más de medio millón. Y así hasta completar los sesenta ayuntamientos de menos de cincuenta mil habitantes que hay en la provincia, es decir, todos menos Vigo y Pontevedra, que se rigen por otro régimen.

Inversiones en entredicho

Rafael Louzán cargó ayer contra el Gobierno, al que responsabilizó de la situación. «As ocurrencias do Goberno socialista -dijo en referencia al Plan E- leváronos diante dun gravísimo dato económico». La Diputación que preside debe reintegrar 14 millones, una cifra similar a la que se iba a destinar el próximo año a planes de inversión. Louzán asegura que se están buscando fórmulas para garantizar la inversión, y emplazó a septiembre para concretar cuáles.

«Ou se busca unha saída á financiación local ou o mundo local vai á quiebra», insiste Crespo, agitando nuevamente el cascabel, mientras el gato amenaza con convertirse en un tigre, indomable y hambriento. Pero sin cascabel.