Mariscada en A Lanzada en el 300 antes de Cristo

Nino Soto SANXENXO/LA VOZ.

PONTEVEDRA

30 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Antes, hace 2.300 años, la gente aquí ya se pegaban grandes mariscadas». Así de rotundo fue Xurxo Ayán, uno de los arqueólogos que trabaja en la excavación que se acomete en A Lanzada desde el pasado mes.

En la intervención se destapó un basurero de la época castrexa repleto de restos de conchas de ostras, almejas y espinas. «Comían todo lo que encontraban, y por ejemplo, las conchas de las ostras eran enormes, inimaginables en el día de hoy», precisó el investigador.

Ayán apuntó que además se hallaron restos de cetáceos que fueron igualmente manjar de los pobladores de los castros del montículo en el que se encuentra la ermita de A Lanzada.

De hecho, el experto explicó que el tamaño de las ostras se fue reduciendo como un mecanismo de defensa del propio bivalvo. «Como todas las especies se fue adaptando al medio», detalló, mientras explicaba otros descubrimientos a un grupo de la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami) que se desplazó hasta A Lanzada para participar en una visita guiada.

«É un traballo de recuperación social deste ben arqueolóxico», recalcó Rafael Rodríguez, arqueólogo de la Diputación, institución que promueve la intervención y que cuenta con la colaboración del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «A primeira noticia da existencia do xacemento é do século XVIII», matizó.

Rodríguez explicó que las estructuras que van redescubriendo, que incluyen una necrópolis, pertenecen a tres etapas históricas. Allí conviven hallazgos arqueológicos de la época castrexa, la romana y la medieval.

La zona del litoral conocida como Santa María de Lanceata dejó de habitarse en el siglo X. La explicación, o más bien la culpa, la tienen los vikingos.

Era el período en que los invasores del norte de Europa arrasaban todo lo que encontraban durante sus incursiones. «Es evidente que aquí llegaron ya que tenemos las torres defensivas», detalló el arqueólogo Xurxo Ayán, del SCIC. «La gente abandonó la costa y fue a vivir al interior de Noalla», destacó.

«A xente fuxía da costa», relató una de las arqueólogas, para explicar que los restos están generalmente en buen estado como consecuencia del viento y la arena que existe en el istmo de A Lanzada.

Para la alcaldesa de Sanxenxo, Catalina González, el trabajo que se acomete en la yacimiento «é fundamental para poñer en valor estos recursos».

Se prevé que la intervención se complete el 20 de septiembre, y una vez alcanzada esa fecha, se procederá a la musealización y a la redacción del inventario con todos los restos encontrados, entre ellos, más de 5.000 piezas de cerámica, armas hechas con huesos de animales y monedas.