Una comida en el Parador de Cambados sirvió para poner ayer el broche de oro a una fiesta con la que se rinde pleitesía al marisco-icono de Galicia y del Xacobeo
19 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Decenas de peces de colores dan coletazos a la vida desde la corbata azul del patrón mayor de Cambados. Benito González presume de complemento. «Trouxéronmo de París especialmente para min os de Greenpeace», dice con una sonrisa de oreja a oreja, mientras mira alternativamente a Rosa Quintana, conselleira do Mar; Luis Aragunde, alcalde de Cambados, y José Manuel Cores Tourís, delegado territorial de la Xunta en Pontevedra. Que encontremos al patrón mayor vestido de punta en blanco y rodeado de tantos cargos políticos no es casualidad: ayer se celebraba en Cambados la comida oficial de la Festa da Vieira.
El acto tuvo lugar en el Parador de Cambados, muy cerca de las carpas en las que desde hace días se sirven vieiras y volandeiras de forma incesante. Alrededor de ciento cincuenta comensales fueron partícipes de un desfile que arrancó con empanada de vieiras y siguió con un «Dúo de Bivalvos», un «Espeto de vieiras y langostinos», ternera asada y una concha de Santiago de chocolate para la que ya no quedaba demasiado hueco en el estómago.
Con los postres llegaron los discursos. Después de una irreverente intervención del humorista Xacobe Pérez llegó la hora que todo el mundo esperaba: la de entregar los premios con los que el pósito reconoce la trayectoria de hombres y mujeres vinculados a Cambados por nacimiento o por adopción. La Asociación Esperanza Salnés, que trabaja con niños y jóvenes discapacitados, recibió la primera vieira de plata de la tarde. Luego se acercó al estrado, con el paso cansado de quien lleva toda una vida trabajando, Amelia Durán Maluca, una mujer que amasaba empanadas de vieiras que, dicen quienes las probaron, podían quitar el sentido. «Estou moi nerviosa», decía la mujer mientras recogía su premio de manos del patrón mayor, con la voz ahogada por la emoción. Una emoción muy parecida amenazó un par de veces el discurso, nostálgico y reivindicativo, del académico Francisco Fernández Rei, quien recordó «o Cambados da miña familia, o Cambados que sempre mira ao mar» y pidió que los paseos marítimos que ciñen la villa se jalonen con esculturas que representen a las mujeres que contribuyeron a afianzar el carácter marinero de la localidad: desde atadoras (mujeres que cosen redes) a mariscadoras y reghateiras (pescantinas).
Tras el paseo por la memoria realizado en compañía de Fernández Rei, llegó la hora de los discursos oficiales. En su turno de palabra, Benito González se encargó de dar las gracias a todos los que habían colaborado en la organización de una fiesta que ya se ha consolidado en el calendario veraniego. Y agradeció también la presencia en la sala de algunos de los invitados, incluido el juez que instruye diligencias por el uso de dinamita en la pesca.
La comercialización
Luego, la conselleira Rosa Quintana ensalzó a la protagonista de la fiesta «como símbolo de Galicia no ano Santo». La titular de Mar ya había avanzado entre bastidores el contenido de su discurso. «Esta é unha ocasión doblemente feliz, porque este ano por primeira vez non só Cambados se puido adicar á vieira, senón que tamén se puido traballar na ría de Ferrol».
A este marisco le augura la conselleira un futuro brillante, toda vez que la cofradía de Cambados ha iniciado el camino para su comercialización directa. Un camino del que también se beneficiará, según explicaba ayer Benito González, una de las hermanas menores de la vieira: la volandeira. Quintana escuchó las explicaciones del patrón mayor con una sonrisa en los labios. «Oír que un patrón maior empeza a ver os proxectos de comercialización como unha vía de futuro é importante. O sector sabe que ten os mellores produtos. Se eles mesmos apostan por adaptalos na comercialización ás demandas do consumidor, creo que estamos no camiño correcto», sentenció la conselleira.