El jugador del Pontevedra, que sorprendió a la afición a sus 35 años, puede iniciar un modelo de recaudación
04 jul 2010 . Actualizado a las 02:45 h.El mundo del fútbol busca una solución a las crisis económicas para seguir compitiendo a alto nivel. Sin embargo, uno de los mayores inconvenientes es que las entidades ya parten las temporadas con importantes desajustes presupuestarios que lastran su economía. A pesar de las constantes reducciones de sueldo que están tratando de aplicar sobre los futbolistas, la situación empeora año a año.
Aunque no hay fórmulas mágicas, el Pontevedra trata de aplicar para el curso venidero el pago por objetivos al veterano jugador Carlos Carlos Padín, un futbolista que a sus 35 años ha dado un rendimiento excepcional el año pasado superior incluso a muchos jugadores que han estado muy por debajo del arousano en rendimiento y con unos sueldos superiores.
La temporada venidera, Padín cobrará en función de su participación en cada partido. Es decir, si el jugador disputa un número determinado de partidos percibirá unos emolumentos que se incrementarán también en función de los goles que marque, las asistencias que realice y la continuidad que tenga en su juego.
Si por el contrario, su aportación al equipo es mínima, su sueldo quedará en una cifra inferior a la podría percibir con el Órdenes en Tercera División antes de regresar, por tercera vez, a Pasarón. Su vuelta a casa se debió a la grave lesión de Nevado, lo que le dejó abierta la puerta al club pontevedrés a raíz de la fuerte apuesta que hizo el secretario técnico Sergio Martín y el presidente Nino Mirón. Para muchos fue una arbitrariedad por su edad y porque venía de un equipo de Tercera.
Pero lo que nadie se esperaba era que el jugador de Catoira lograse dejar boquiabiertos a muchos aficionados, que acabaron reconociendo que todavía gasolina para competir en una categoría como la Segunda División B en la que participan muchos jugadores que pasaron por la máxima categoría.
Quizá Padín se llevó otra sorpresa cuando el Pontevedra le comunicó que para seguir vistiendo la camiseta granate tenía que cobrar por objetivos. Fue algo así como volver a no confiar lo suficientemente en él para la próxima temporada.
Y ahí está el arousano dispuesto a echarle un nuevo pulso al centrocampista que se le ponga por delante aunque sea mucho más joven.
Efectivamente, el fútbol es ingrato. En muchos casos se mide a los futbolistas por la edad y a la vuelta de la esquina los clubes se encuentran con que aquellos que llegaron en plan figura se ven superados por sus compañeros, como sucedió en la fase de ascenso, en la que el granate aportó mucho al equipo.
A partir de ahora, Padín puede hacer cátedra. Es posible que muchos presidentes se animen a seguir por esta senda.