05 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Robin Soderling ya no es la novedad en Roland Garros, y confía en que su experiencia de la temporada pasada le ayude a levantar mañana la Copa de los Mosqueteros. Hace un año, después de eliminar en octavos a Rafa Nadal vio como Roger Federer le dejaba sin título en la final. «Por supuesto que uno se siente mejor. Siempre es más difícil jugar la primera.
El año pasado fue duro para mí disputar la primera final en un Grand Slam. Con suerte, esta vez será un poco más fácil», indicó el sueco después de levantar un marcador adverso en su semifinal contra el checo Tomas Berdych, al que superó por 6-3, 3-6, 5-7, 6-3 y 6-3.