La presencia del gigante David Sanz en el ataque madrileño obliga a los granates a cambiar su sistema
30 may 2010 . Actualizado a las 02:26 h.Ambiente de gala en Pontevedra a la espera del partido de esta tarde con una afición totalmente entregada. Desde el último ascenso en el 2004-05, la ciudad no había vivido con tanta intensidad el juego de su equipo. Enfrente tendrá al conjunto revelación de la Copa del Rey que se permitió el lujo de eliminar al Real Madrid y que creó la primera grieta en el club blanco para Pellegrini.
A excepción de Orlando Gutiérrez, que se pierde el partido por sanción, el resto del equipo está a disposición de Pablo Alfaro, quien ayer dirigió el último entrenamiento de la semana para matizar la estrategia a plantear ante un rival que se proclamó campeón del grupo segundo por delante del Oviedo y que fue apeado por el Granada en la primera eliminatoria del ascenso.
David Sanz, una amenaza
Uno de los aspectos a controlar por Pablo Alfaro es la estatura de jugador de baloncesto que tiene David Sanz. Con sus 195 centímetros y 93 kilos de peso exige un marcaje especial. Probablemente el técnico granate ha estado trabajando durante la semana esta amenaza tan difícil de parar ante la diferencia de altura con los jugadores del cuadro local.
El Pontevedra intentará en el duelo de esta tarde evitar tanto los córneres como las faltas laterales, en las que David Sanz se encuentra a gusto. Será sin duda un aliciente más para un encuentro de alta tensión, en el que la afición local jugará un papel importante.
Ante los pocos aficionados del conjunto amarillo que acudirán hoy al estadio de Pasarón, la presión será total de los miles de aficionados locales. El Pontevedra, que jugó con nueve en Oviedo, saltará al campo esta tarde con 12 ya que las entradas estaban ayer prácticamente vendidas en su totalidad.
En el conjunto granate hay cierta preocupación por la euforia que se está viviendo en la ciudad. Una vez más, el entrenador, Pablo Alfaro, apuesta por la serenidad y ha aconsejado a sus jugadores que controlen el optimismo ya que de lo contrario se pueden llevar un susto.
El Alcorcón es un equipo muy sólido que se ha mantenido en lo alto de la clasificación durante muchas jornadas. De hecho, ha sido capaz de perder tan solo siete partidos durante toda la temporada, para empatar diez y cerrar la Liga con 21 victorias después de bajar la guardia en los dos últimos encuentros ante el Leganés y el Castilla de Fran Rico, con los que perdieron para recuperar fuerzas con los jugadores que estaban tocados para luchar por el ascenso.
Un equipo con glamur
Por tanto, ese glamur que ha conseguido el equipo de Anquela en la Copa del Rey le convierte en un conjunto a tener muy en cuenta como lo corroboran sus estadísticas durante las 38 jornadas de competición.
En el Pontevedra, Pablo Alfaro tendrá que mover ficha para reforzar la línea defensiva después de la sanción de Orlando Gutiérrez en el Carlos Tartiere, donde fue expulsado por doble amonestación.
Aunque Sergio Castaño podría actuar también en el centro de la zaga, todo apunta a que será Pedro Baquero el que acompañe a Alejandro Vázquez en la defensa granate.
En juego está el primer asalto de una eliminatoria en la que existe una cierta convicción de que el Alcorcón es superior al Real Oviedo, aunque tendrá que demostrarlo también en el estadio de Pasarón.
El Pontevedra de Igor de Souza está en un momento de forma espectacular y tratará de confirmarlo durante los 90 minutos de juego. La exhibición mostrada en la eliminatoria con los carbayones ha servido para demostrar a sus rivales que tendrán que hilar muy fino para frenar su escalada hacia la Segunda División.
Uno de los jugadores que más motivados estarán será el granate Santi Amaro después de que el juez único del Comité de Competición tuviese en cuenta las alegaciones presentadas por el club granate a la tarjeta roja que le mostró el árbitro en el Carlos Tartiere y le permitiese jugar. De esta forma, Alfaro podrá evitar modificaciones en el centro del campo.