El capitán del Pontevedra, sportinguista de corazón, jugará por tercera vez en el Tartiere contra el Real Oviedo, el equipo en el militó su abuelo en Primera División
20 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El decisivo partido con el Real Oviedo será doblemente especial para Alejandro Vázquez y no precisamente por la rivalidad sana que podría sentir como sportinguista de corazón. Nada más lejos de la realidad. El capitán del Pontevedra no tiene un sentimiento anticarbayón entre otras cosas porque su abuelo paterno, Valerio, fue un destacado futbolista azulón en la década de los 40.
Su antepasado defendió los colores del cuadro asturiano en Primera División durante tres años, hasta que la enfermedad de su mujer le obligó a colgar las botas de forma prematura.
Vázquez es el único descendiente que ha seguido su estela, hasta el punto de que también ha acabado jugando como central, y eso le hacía sentirse muy orgulloso de él. El defensa astur anhela que llegue el momento de pisar el Carlos Tartiere de nuevo, un escenario en el que su yayo se sentía como en casa. No obstante, en esta ocasión, Valerio apoyará a su nieto desde el cielo porque el lazo que los unía era muy estrecho desde que el granate era pequeño.
«Yo soy de Gijón y del Sporting desde siempre, pero nunca sentí ninguna aversión hacia el Oviedo porque mi abuelo, que empezó en el Caudal de Mieres, jugó en ese equipo en la década de los 40 y yo mamé eso desde pequeño», desvela Alejandro Vázquez.
«Él tenía pasión por su club y me contó toda la historia desde su fundación y, por ello, yo siempre he sentido mucho respeto por el Real Oviedo. Nunca he experimentado esa grandísima rivalidad que existe con el Sporting, que incluso llega hasta extremos de que hay gente que no quiere ni verse por ese motivo. Cuando ambos estaban en Primera era todo un espectáculo tanto dentro como fuera del campo», explica.
No sentía rivalidad
Su abuelo tampoco tenía especial rivalidad con el equipo vecino. «No tenía ese sentimiento porque ante todo se sentía asturiano y creía que sería bueno que hubiera un solo equipo para toda Asturias. Tiraba más por el Oviedo que por el Sporting, pero comentaba que todos formábamos parte de la misma tierra y debíamos ayudarnos. No le gustaba nada la rivalidad que se veía fuera del campo», añade.
Y apunta que «me daba consejos como futbolista, pero nunca me trató de inculcar cosas de rivalidad. Él entendía que eso eran tonterías y prefería hablar de lo que se debía hacer dentro del terreno de juego, que es lo importante».
En cualquier caso, recalca que «ahora el que juega es el Pontevedra y no el Sporting. No obstante, es un partido especial para mí porque se va a jugar en mi tierra y en un campo de Primera División como el Tartiere, que se estará lleno. Sin olvidar lo mucho que nos jugamos en este encuentro. Además, me están mandando muchos mensajes de ánimo y eso motiva aún más».
Y una vez más volvió a hablar de su abuelo para decir que «tenía infinidad de recortes de periódico con su trayectoria deportiva. Me contaba los largos viajes de horas y horas que tenían que hacer para ir a jugar a otro sitio porque los transportes y las comunicaciones de antes no tenían nada que ver con las actuales. Ahora que soy adulto me acuerdo de todo lo que viví con él cuando era pequeño».
Y aclara que «también me hablaba del fútbol de su época, que era muy diferente. Se jugaba mucho más al ataque, los equipos marcaban bastantes más goles y los aficionados vivían los partidos como una fiesta. De hecho, iban al campo de traje porque era algo muy especial».