En busca del Ronaldo infantil

Pedro J. Barreiros REDACCIÓN/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Eduardo Domínguez, preparador físico del Dépor, presenta hoy en Pontevedra la tesis doctoral en la que revela los valores físicos ideales de un futbolista de base

18 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Eduardo Domínguez lleva quince años trabajando en la élite (los tres últimos en el Deportivo como ayudante de Lotina), pero lo que de verdad le tira es la base: tanto los que sueñan con ser algún día futbolistas como los que acuden a sus clases en la Facultad de Ciencias da Educación Física e do Deporte de Pontevedra.

El preparador físico, profesor de Alto Rendimiento en Fútbol en tercer y cuarto curso, defenderá esta tarde su tesis doctoral. Bajo el título «El perfil condicional-físico en futbolistas en formación», es, «un estudio sobre cómo evolucionan las capacidades físicas en diferentes edades, desde la categoría infantil a la juvenil».

Se conocen los registros a los que idealmente debe tender un futbolista de élite, esos de los que presume Cristiano Ronaldo y le llevan a ser reconocido como un portento físico, pero ningún estudio se había planteado hasta ahora buscarlo en la cantera. «La discusión de la tesis es encontrar los valores que tiene que alcanzar un futbolista infantil o cadete para convertirse en un Cristiano Ronaldo, porque este para llegar a donde está ahora ha tenido que pasar por esas edades», razona.

Más de 35 niños

Domínguez manejó una muestra de 350 jóvenes de entre 14 y 18 años, que militan en quince clubes de Pontevedra, Santiago y Ourense. «El único requisito era que estuviesen compitiendo al máximo nivel en sus categorías, al estilo de un grupo de élite dentro de lo que es el fútbol de formación», subraya. Estas promesas de futbolistas pasaron tres pruebas: una de velocidad en 30 metros, otra de resistencia (test de Course-Navette) y otra de fuerza explosiva (el test de Bosco).

El preparador físico deportivista, que va a presentar este trabajo cinco años después de haberlo iniciado, contó con la colaboración de sus directores de tesis, así como de alumnos y recién licenciados, junto a los que formó un seminario de evaluadores. «Por mi trabajo no podía desplazarme continuamente, así que para ellos fue como una práctica. Al principio, era solo un proyecto de investigación; después, una tesis y, finalmente, un reto personal», señala.

La tesis concluye que el gran salto físico en el fútbol de base se produce entre infantil y cadete, y no de cadete a juvenil, como se pensaba hasta ahora. A partir de estos datos un preparador físico podrá establecer unos percentiles del jugador o del grupo con que trabaja. «Con un futbolista en el percentil 75 estamos ante un talento de condición física, pero si es 25, tiene una carencia, todavía le queda mucho por desarrollar. Un 50 correspondería a un nivel más o menos óptimo», explica.

Desarrollo físico y técnico

La idea que subyace es reflexionar respecto a si resulta adecuado que el trabajo físico a estas edades deba seguir mirándose en el espejo del fútbol de élite. «Para mí supone un error. Un futbolista de 13 o 15 años no está preparado ni a nivel cuantitativo ni cualitativo para soportar ese tipo de entrenamientos, porque los valores del alto rendimiento son muy diferentes a los de un joven en un proceso madurativo», afirma Dominguez.

En su tesis, llega a preguntarse si un niño asciende a la élite como consecuencia de una selección adecuada de los entrenadores de base, así como del éxito de su plan de entrenamientos, o si todo el proceso está condicionado porque solo se escoge al más desarrollado físicamente y se descarta al que lo está menos, aunque en un futuro pueda llegar a ser mejor en las facetas técnicas o tácticas.

«No tengo respuesta -asegura-, pero sí hay un dato curioso: en todos los equipos que analicé, los jugadores habían nacido en el primer trimestre del año. Y es que no está igual de desarrollado un niño que cumple los 15 años en enero que el que los cumple en diciembre. Aunque ambos sean cadetes, se llevan casi un año de diferencia», subraya.