Marea granate de mil y pico almas

Xabi Otero PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

El Pontevedra está convencido de que el equipo contará con el respaldo de más de un millar de aficionados después de que en la jornada de ayer se superaran las 600 inscripciones

07 may 2010 . Actualizado a las 12:02 h.

La esperada marea granate no será minúscula ni mucho menos. La sede del Pontevedra volvió a ser ayer un hervidero de aficionados que se acercaron hasta las oficinas de Benito Corbal para reservar asiento en uno de los autocares que partirán a Victoria con la esperanza de ver ganar a los granates para vivir otra ilusionante tentativa de retorno a la élite del fútbol español.

Las expectativas se han disparado en las últimas horas y ya casi nadie duda de que serán más de 1.000 los incondicionales que arroparán al equipo en el histórico Estadio de Mendizorroza, que estará hasta la bandera. De hecho, ayer las listas del desplazamiento ya superaban los 600 expedicionarios que llenarán 14 autocares.

Seis de ellos partirán con la opción de hotel por el módico precio de 25 euros y los restantes lo harán de forma gratuita en la medianoche del sábado, a costa de darse una soberana paliza en poco más de 24 horas. La llegada a la ciudad del Lérez está prevista para las seis de la madrugada del lunes. Ahí es nada. Pero todos los sufrimientos valdrán la pena si el Pontevedra está por la mañana en el bombo de la Real Federación Española de Fútbol.

No obstante, a la cifra actual de expedicionarios habrá que sumarle los que se anoten en la jornada de hoy, solo para la opción sin hotel, y los que opten por realizar el viaje en familia o con amigos en vehículos particulares, que también serán muchos.

«Se están superando con creces las expectativas iniciales. Se han llenado catorce autobuses y no me extrañaría nada que se cubriera el aforo de uno o dos más porque sigue viniendo mucha gente a anotarse», comenta Erika Justo, miembro de la junta directiva de la Federación de Peñas del Pontevedra, que tiene aún muy presentes las otras dos grandes mareas granates. «Me acuerdo sobre todo de los masivos desplazamientos que se realizaron a Ourense, que fue cuando empezó a llamársele así, y a Gijón, en Segunda División, con trece autobuses», explica.

«Creo que van a viajar más de 1.000 aficionados porque hay muchísima gente que se va a desplazar en sus coches. De hecho, conozco a bastantes personas que se desplazarán a Vitoria de esa forma. El problema es que igual se tienen que marchar sin la entrada para el partido porque las 600 que solicitamos se agotaron enseguida y aún no nos han enviado las otras 300 que pedimos después», destaca. «Supongo que nos las guardarán allá si no llegan a tiempo», matiza.

Pero Erika también se pronunció acerca de las posibilidades de éxito del Pontevedra. «La cosa está complicada, pero a un partido puede pasar de todo. Lo que me da más miedo es que los jugadores se acojonen al ver tanta gente en las gradas y que se repita lo que pasó el día del Ceuta en Pasarón», destaca.

En cualquier caso, apunta que «lo veo mejor después de lo del domingo con el Lemona. Se ve que este año los jugadores están muy unidos y por eso hay que tener esperanzas. Sabemos que es difícil, pero no imposible».

«Vamos a dar el campanazo»

Su ilusión quedó patente en sus siguientes palabras. «Creo que vamos a dar el campanazo, como el que dio el Alcorcón ante el Real Madrid en la Copa del Rey. Hay que ser optimistas porque llevamos toda la liga sufriendo», sostiene.

«La gente que viene a inscribirse comenta mayoritariamente eso de que 'está difícil, pero bueno... a ver si ganamos'. Y otros nos dicen: 'A ver a qué hora llegamos a Pontevedra si conseguimos la victoria, no creo que estemos de regreso a las seis de la mañana sino a las nueve o las diez de la mañana'. Y es que si ganamos, mi madriña...», puntualiza Erika Justo. «Pero si perdemos vendremos más directos y sin hacer mucho ruido», advierte.

Además, resta importancia al hecho de que los 1.000 aficionados granates estén en notoria inferioridad en un estadio que reunirá a 19.900 gargantas. «Eso no importa porque nosotros gritamos más que ellos», manifiesta con humor.

Otro de sus grandes temores tiene al trío arbitral en el punto de mira. «Lo nuestro con los árbitros es crítico. La actuación del colegiado puede ser determinante, pero bueno no se puede pensar en eso de antemano», declara.