El coordinador deportivo del Arxil ha vivido la liga que acaba de concluir como un mal sueño con final feliz. Ahora seguirá trabajando para el club, pero con más tranquilidad
27 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El inacabable sufrimiento de Lino Vázquez se prolongó minutos después de que el Arxil lograra la victoria ante el Aros. El coordinador deportivo del conjunto pontevedrés se llevó el enésimo disgusto de la temporada al enterarse de que el ADBA había dado la campanada en Zamora.
Eso dejaba la salvación directa de las verdes pendiente única y exclusivamente de lo que había hecho el Extrugasa en Cáceres. Marcó el teléfono de un directivo del cuadro vilagarciano con muchos nervios, pero su temor pronto se convirtió en moderado alivio al saber que su máximo rival había perdido.
Sin embargo, siguió preso de la inquietud unos segundos más porque no las tenía todas consigo. No dio por hecho que la pesadilla había acabado hasta que vio la clasificación de la Liga Femenina-2 en la página web de la Federación Española de Baloncesto.
«No pude vivir el partido como me gustaría porque estuve todo el tiempo pegado al teléfono junto al directivo Fran Abelleira hasta que este, en un momento dado, me quitó el móvil cansado de verme tan nervioso. Pensé que me daba un infarto porque necesitaba saber como iban nuestros rivales», relata Lino Vázquez.
Obsesionado con el teléfono
«Tuve que recuperarlo y desde ese instante estuve llamando cada dos minutos porque en Zamora ya estaban en el último cuarto. De Cáceres no sabía nada y tengo que agradecerle a Gorgoso, directivo del Extrugasa, que me cogiera el teléfono para decirme que habían ganado. Se portó como un caballero. La verdad es que lo pasé muy, pero que muy mal», desvela.
«La victoria del Avilés en Zamora sirvió para demostrar que en esta Liga los amaños fueron pocos y justitos. Las jugadoras del Extrugasa, que no se jugaban nada y se exponían a sufrir una lesión, fueron muy profesionales y desde el Arxil les estamos eternamente agradecidos. Mira por donde, a veces la rivalidad es buena», destaca el directivo.
En una línea similar reconoce que en Pontevedra había desconfianza acerca de la posibilidad de que el club vilagarciano les fuera a echar una mano. «Solo voy a hablar de lo que pensábamos en el Arxil. Sabíamos que ellas no podían correr riesgos, pero que tampoco irían en nuestra contra porque somos dos clubes que llevamos muchos años enfrentándonos en todas las categorías y que hemos compartido jugadoras como es el caso de Bea Fontán, Elena Manzanares o el más reciente de Montse Gilabert, que estuviera en el Cortegada, luego jugó aquí y esta temporada regresó a Vilagarcía», afirma.
La peor temporada que recuerda
Además, Lino Vázquez reconoce que «esta ha sido la peor temporada que recuerdo a todos los niveles. Aún tengo muy presente el peregrinaje que tuve que realizar junto a Chema, otro directivo, por la Diputación y el Concello cuando nos enteramos de que Comervía no iba a seguir patrocinándonos. Fuimos mendigando subvenciones para saber si podíamos salir en la competición. Esa fue la primera piedra en el camino».
Y añade que «en el mes de julio varias ex jugadoras realizaron una campaña bestial de buzoneo y llamadas en Pontevedra para conseguir más apoyos. Y una vez que conseguimos el presupuesto, en septiembre, tomamos la decisión de competir en Liga Femenina-2, aunque eso solo fue posible porque todas las integrantes del club se volcaron. Así pudimos rebajar mucho la deuda sin un patrocinador».
La aludida implicación de las jugadoras quedó patente con el hecho de que Natalia Soage jugó las últimas jornadas sabiendo que estaba embarazada. «Algunos lo desconocíamos. Ella se lo comentó a las entrenadoras y luego a alguna de sus compañeras. Fue el secreto mejor guardado. Llevaba 18 años aquí y vivió todos los grandes momentos del club como el ascenso de Segunda a Primera División y las tres promociones a Liga Femenina. Lo hizo porque sabía la situación del Arxil», comenta.
«Ella lo sopesó mucho y tomó una decisión después de hablar con su médico y las entrenadoras. Es un orgullo para todas las jugadoras de base, que se volcaron con ella en su retirada. Eso fue determinante para que se registrara la mejor entrada de la historia en el Estadio de la Juventud. El ambiente especial y mágico del otro día se debe a Natalia», sostiene.
Asimismo, apunta que «menos mal que no pasó nada, aunque Natalia es una persona muy reflexiva y por ello me da la impresión de que asumió un riesgo calculado. Aún así no creo que su familia lo supiera. Lo hablaría con Eloy y tomarían la decisión juntos. Estamos orgullosísimos de ella.