Como si fuesen objeto del truco de una prestidigitadora, los Maga han sufrido en los últimos tiempos toda una transformación. Tras la oscuridad, lo barroco, lo onírico y la abstracción que conformaban sus señas de identidad, su cuarto álbum, A la hora del sol, irradia connotaciones mucho más positivas, sencillas y terrenales. Ellos recurren al término «naturalista» para explicar el sonido que han querido buscar en este trabajo, editado con un nuevo sello. Mientras que los medios de la escena indie destacan que han despojado a sus canciones de lo superfluo, para dejar los ingredientes básicos del pop de toda la vida: guitarra, bajo, batería y voz.
«Queríamos que la grabación -han señalado en la Red- reflejara con total fidelidad el sonido del grupo tocando en directo, tal cual, sin aditivos. Nos colocamos en la sala la banda al completo, con nuestros instrumentos y nuestros amplificadores, sin separaciones, viéndonos el careto como en el local de ensayo. Y así grabamos cada canción».
Los sevillanos son una de las puntas de lanza del panorama independiente desde que en el año 2001 lanzasen el EP Bidimensional. Le siguieron los álbumes Maga, subtitulados Blanco, Negro y Rojo, para sustituir ahora también la estética minimalista por el collage multicolor de su nueva portada, obra del pintor manchego Juan Miguel Redondo. Necesidad, dicen, de transmitir «la vitalidad renovada» que muestran ahora los componentes de la banda, liderada por Miguel Rivera.
En este concierto, primero que ofrecen en la Sala Karma, les acompañará Óscar Avendaño, ex guitarrista de Siniestro Total, que retoma ahora su proyecto en solitario.