La Segunda se aleja un poco más

PONTEVEDRA

Charles falló un penalti e Igor empató en el minuto 84 tras el gol que Moisés Pereiro había logrado en el 81

12 abr 2010 . Actualizado a las 12:29 h.

Pontevedra y Montañeros se zancadillearon mutuamente en el derbi gallego y ambos se quedan a la misma distancia, cinco puntos, de sus objetivos principales a estas alturas de temporada: la fase de ascenso y la Copa del Rey, respectivamente. El empate (1-1), no satisface a nadie.

Con unas propuestas similares en el sintético de Elviña, granates y coruñeses brindaron a los presentes un encuentro plagado de imprecisiones, cuya máxima expresión fue el penalti fallado por Charles en el minuto setenta, con empate a cero en el marcador.

Hasta entonces, el lento ritmo de juego de ambos conjuntos marcó un duelo en el que el intercambio de golpes moría en la zona de tres cuartos. Excepcionalmente, alguna acción ofensiva alcanzaba las metas defendidas por Iván Parada y Orlando. En la primera parte, aún sin encadenar dos pases consecutivos, el Pontevedra jugó al mando de Iván Carril y Víctor Bravo, que alternaban avances personales con disparos de larga distancia. El Montañeros también optó por el fútbol políticamente correcto que absorbió el encuentro la primera media hora y solo amenazaba a balón parado.

Pero a falta de quince minutos para el descanso, ambos equipos subieron una marcha, Iago lanzó un libre directo al palo e Igor cabeceó un balón de córner al larguero.

La segunda parte comenzó como la primera, con el Montañeros y el Pontevedra imitándose. Quizás los granates se obligaban un poco más y fruto del empuje retrasaban la defensa adelantada del Montañeros, que en ataque tampoco lograba sacar partido de su vida al límite del fuera de juego. En Elviña surgieron otros nombres como los de Rubén Rivera, Padín y Dopico.

Hasta que en el minuto 70, un penalti de Ángel Luis a Iván Carril puso en las botas de Charles la oportunidad de acercar los tres puntos a Pontevedra. Marró el brasileño, pero el efecto inmediato fue un poco más de acción en ambas áreas.

A los diez minutos, Romay alcanzó la línea de fondo y cedió raso para el gol de Moisés Pereiro. Los locales asimilaron mal la ventaja y, una doble ocasión granate a balón parado a los tres minutos terminó con el tanto de Igor.

Desde entonces hasta el pitido final, el intercambio de golpes fue más duro, pero insuficiente.