El pintor dona a la iglesia de Cereixo un óleo de gran formato que sitúa en la parroquia el mito de San Xurxo y el dragón
12 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El pintor Manuel Cabaleiro ha dado aliento a la leyenda local del San Xurxo con la donación de un óleo de gran formato que sitúa en la parroquia de Cereixo los acontecimientos que narra el mito. El artista, natural de la localidad y afincado en Vigo, donde dirige una academia de pintura, ha donado al Concello de A Estrada dos obras que desde ayer flanquean el altar mayor de la iglesia de San Xurxo de Cereixo. El patrón de la parroquia se sitúa a la derecha. Desde la izquierda lo saluda la Virgen de las Angustias.
El templo acogió ayer la firma del convenio entre el artista y el alcalde estradense, José Antonio Dono. Cabaleiro dona las obras con la condición de que se mantengan en la iglesia y de que el Concello se encargue de su conservación y restauración.
Tras descorrer la cortina para presentar los cuadros a la parroquia, Cabaleiro desveló las sopresas que encierran. La imagen del San Jorge cabalga sobre un paisaje muy familiar para los vecinos de la localidad. Al fondo se ven la iglesia, el campo de la fiesta y el flamante cruceiro estrenado hace poco. «A historia de San Xurxo e os seus escenarios non están nada claros. Hai quen di que está enterrado en Turquía. Eu de rapaz escoiteille dicir o Domingo da Carne a un predicador deses que subían ó púlpito que os feitos aconteceran aquí en San Xurxo. Dicía que das montañas de Callobre e do Viso baixaban dous ríos que se unían en Cereixo formando unha lagoa. Contaba que nunha cova vivía un dragón que destruía todo o que atopaba. Os veciños acordaran sacrificar animais para contentalo e, cando o gando se esgotou, tiveron que empezar a lle entregar persoas. Cando lle tocou á filla do rei, San Xurxo apareceu no seu cabalo, matou ó dragón e salvou á princesa. Na súa honra levantouse esta igrexa», explicó Cabaleiro. «É unha lenda, pero eu quixen reflexala e situar a historia aquí», señaló.
La Virgen de las Angustias, por su parte, se representa con el desierto del Negev como telón de fondo. El paisaje está tomado del natural, de la visita de Cabaleiro a Jerusalén, y en él se entrevé un rostro pintado involuntariamente por el artista.
Las obras fueron creadas ex profeso para la iglesia de Cereixo. En el sermón de la misa que siguió a la inauguración, el párroco deseó que los óleos estimulen la devoción. Acto seguido, centenar y medio de personas participaron en un almuerzo de agradecimiento al artista.