Un albariño de oro

Un pontevedrés gana el premio Finger Lakes International con su vino Quinta Edmun do Val 2008 elaborado en Valença


El Finger Lakes International Wine Competition, que se celebra cada año en Nueva York, no es un certamen cualquiera. Está considerado el concurso vinícola internacional más importante de Estados Unidos y uno de los más prestigiosos del mundo.

En la edición 2010, celebrada entre el 27 y 28 de marzo, se presentaron 3.010 vinos procedentes de 666 bodegas de 15 países. Los caldos fueron valorados por 56 exigentes jueces de diez nacionalidades diferentes que determinaron que el vino Quinta Edmun do Val 2008 era merecedor de una medalla de oro, resultando así el único albariño del mundo galardonado en esta edición.

Pero, ¿quién está detrás de esta emergente bodega portuguesa? La historia de sus propietarios es cuanto menos singular. Su creador es un físico tudense, Rafael Edmundo Ruibal, descendiente de los fundadores de la Sociedad Electricista de Tui, de la que fue gerente durante 22 años. Un buen día decidió dejar atrás su profesión y lanzarse a la aventura de elaborar un albariño de quinta en la zona norte de Portugal, con la ayuda de su mujer, María Esther Gil, y de sus hijos, Pablo y Olalla.

Compraron una propiedad de doce hectáreas en la freguesía de Sào Juliào, en un soleadísimo valle de Valença do Minho, Portugal, y dedicaron ocho hectáreas a la plantación de viñedos de vino albariño. La finca contaba también con una casa de estilo señorial del siglo XVIII que fueron preparando para las visitas, catas y degustaciones que organizan, tras someterla a una rigurosa y minuciosa rehabilitación y en cuyo interior se encuentran las instalaciones productivas de esta empresa familiar.

Agricultura respetuosa

Allí cultivan sus propias uvas siguiendo los requerimientos de la agricultura de producción integrada, que exige utilizar solo productos respetuosos con el medio ambiente. No en vano, están obligados a declarar todos los productos que utilizan en el tratamiento de sus viñas. Así, el uso de los residuos orgánicos como fertilizante principal o incluso único, es uno de los principios de este tipo de agricultura.

También utilizan métodos de bajo impacto ambiental para el control de plagas y el uso de variedades autóctonas para los cultivos. «Los costes que hay que pagar -explica Pablo Ruibal- son una menor producción, pero los beneficios son una mayor calidad y una garantía de sostenibilidad a largo plazo».

Con todo preparado, la bodega fue inaugurada hace justo dos años, en mayo del 2008, con la más avanzada tecnología de producción. La primera cosecha, de la que salió el vino ahora premiado, se embotelló entonces y la producción fue de aproximadamente 25.000 botellas. Su responsable técnica es la enóloga Elisa Rebelo, a la que ahora se ha unido como colaboradora la hija del fundador, Olalla Ruibal Gil, también enóloga.

La denominación portuguesa Quinta es el equivalente de Pago en España, es decir, son vinos que han sido recolectados, producidos y embotellados, exclusivamente, en la propiedad, que debe reunir unas determinadas características edáficas para que dicha denominación sea otorgada. La Quinta Edmun do Val está regulada por la Comisión de Viticultura de la Región de los Vinos Verdes (C.V.R.V.V.), que se encarga en el momento de la vendimia de controlar que toda la uva procede de la propiedad mediante inspecciones.

Pero, pese a su juventud, la medalla de oro de la Finger Lakes International Wine Competition 2010 no es el primer reconocimiento que recibe esta singular bodega. Es el tercer premio internacional conseguido. El año pasado ya obtuvo sendas medallas de plata en los presitigiosos Concours Mondial de Bruxelles 09 y AWC Vienna International Wine Challenge 2009.

Eso, que diría César, es llegar, ver y vencer.

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