El humor de Cadaval y Mofa e Befa

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

La cara amable del teatro fue ofrecida por Quico Cadaval y Mofa e Befa en una interesante disección de la dramaturgia de William Shakespeare, ofrecida por Caixanova en su Centro Social, dentro de la óptica personal de estos actores-humoristas gallegos; por lo tanto, desprovista de toda carga trágico-dramática, la cual fue representada bajo el título de Shakespeare para ignorantes.

Entre Mofa y Befa (es decir: burla y escarnio) cabe Cadaval, o lo que es igual: el trío de la bencina, el trío incendiario de la risa, de la burla, la chanza? los Hermanos Marx a la gallega.

Un conspicuo profesor va a pronunciar ante el respetable una conferencia sobre Shakespeare, bajo el título de Shakespeare para ignorantes; porque ignorante, según uno de los significados de la palabra en los diccionarios, es aquel que tiene «Falta de ciencia o de noticias sobre un asunto particular o general». El docto profesor que imparte la conferencia (Quico Cadaval), no deja títere con cabeza en su perorata expositiva, dado que en su monólogo -la representación es casi exclusivamente su monólogo, teniendo como hilarante contrapartida la presencia de Mofa e Befa- da un interesante repaso a los diversos tipos de ignorancia, desde los políticos a la «clase bien» o desde los que presumen de saber y el vulgo. Así, entre paréntesis explicaba como en algunas ciudades la gente no acudía a la conferencia para que no la tildasen como ignorantes en su localidad, pero acudían al pueblo cercano donde era pronunciada. Por ello, proclamó como valientes a los pontevedreses que estaban asistiendo masivamente a esta conferencia.

Monólogo

Tras muchos minutos de monólogo con referencias a algunos de los primeros espadas de la literatura gallega o escritores nacionales e internacionales (incluso hizo mención a la cultura isabelina inglesa), aparecen en escena Mofa e Befa (Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira) arrastrando un pesado baúl en el que figuraba la palabra «Danger».

Efectivamente, el baúl contenía el peligroso atrezzo y vestuario para la ilustración gráfica de la conferencia; contenía nada menos que el «dispositivo escénico», como denominó el conferenciante. ¡Para temblar de risa! De esta forma, Mofa e Befa entran en escena con su maquinaria cómica para ofrecer en directo la representación de las escenas más ignoradas por el público, bien por dejadez o por falta de oportunidades, de aquellos personajes de segunda línea, los secundarios de las obras de Shakespeare, tales como: asesinos, bufones, cornudos, conspiradores, delatores, mendigos, oportunistas, torturadores, etcétera. Y en boca del conferenciante y de los dos cómicos hacen un repaso sucinto de escenas y personajes de las obras imaginarias o históricas del dramaturgo inglés. El humor, por supuesto, desdramatiza la tensión de dichas obras, abarcando un curioso bloque de las distintas formas de matar y de morir, como la de aquel joven príncipe que las intrigas familiares decidieron eliminarlo, sustituyendo la daga por el pirulí que estaba tomando el niño; así la muerte resultó más dulce.

Texto bien construido

La representación duró 113 minutos; quizá con 90 hubiera quedado más cómoda y menos repetitiva, sin que esto sea demérito de la misma, dado que es una obra teatral con un texto bien construido basado en Shakespeare y los propios actores y, según el programa de mano, se trataba de «un espectáculo influido por la poética de Mosqueira, la pragmática de Calvo y la épica de Cadaval».

Quico Cadaval, aparte de ser el adecuado intérprete metido en la piel del conferenciante, ha sido el director de la obra. Por otro lado, Mofa e Befa que representaron a los comediantes, han sido los responsables de la escenografía, vestuario y atrezzo e intérpretes de las canciones en directo, con muy buen resultado. Con ellos, el público disfrutó a lo grande de una humorística e ingeniosa velada teatral.