Casi 300.000 unidades de hemoderivados -glóbulos rojos, plasma y plaquetas- llegaron a lo largo del 2009 al Centro de Transfusión de Galicia en Santiago procedentes de cada rincón de la comunidad.
Solo un 8% de estas gotas de esperanza entraron en las neveras Montecelo y el Provincial para inyectar miligramos de vida a los pacientes.
El ejercicio más altruista que puede hacer el hombre sigue levantando a Galicia a los primeros puestos del ránking nacional de donantes de sangre. De la cola de la solidaridad se ha pasado al tercer puesto. Ya hay pódium para los gallegos. La ciudad, con 45 donaciones por cada mil habitantes y casi un millón de centímetros cúbicos de sangre al año se encuentra dentro de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que calcula la media ideal entre 40 y 60 donaciones para dar buena cobertura al mapa gallego.
En el último año se han destinado al Chop un 1% más de hemoderivados que en el 2008. El pasado año se consumieron 10.833 unidades -8.215 de glóbulos rojos, 1.480 de plasma y 1.129 de plaquetas- de los que solo el 16% fueron destinados al Provincial.
Cuando la sangre entra en el Centro de Transfusión de Galicia comienza la separación de los componentes que entre 12 y 24 horas le permite al equipo de trabajo enviarlas a cualquier hospital de Galicia. La distribución a los centros se desarrolla a través de un acuerdo de reposición rutinario, aunque no es el único. Los accidentes de tráfico o situaciones adversas pueden incrementar esta demanda para el servicio de Urgencias, según explica el responsable de Promoción del Centro de Transfusión de Galicia, Antonio Carcedo.
Operaciones
Pero de nada vale el individualismo en la solidaridad. Los 450 centímetros cúbicos que dona una persona se dividen por componentes y cada uno tiene su función, eso sí, siempre sumados a los demás. Solo en un accidente de tráfico es necesario contar con los glóbulos rojos de 30 personas. Es difícil de precisar a cuántas vidas ha salvado cada donante, pero hay cálculos que no fallan y si para poder realizar una operación sin complicaciones son necesarias dos unidades, un varón puede contribuir con su sangre a dos de ellas. En el caso de que los componentes sanguíneos nunca caducasen harían falta hasta seis años para que la sangre de una misma persona alcanzase la cantidad necesaria para un trasplante de hígado (30 unidades)
Las operaciones quirúrgicas no son el único destino de las unidades de vida. Cada vez más los tratamientos oncológicos o hematológicos asumen el uso de unos componentes que en algunos casos como el del plasma se conservan hasta dos años. Los glóbulos rojos no pasan de los 42 días y la vida más corta es la de las plaquetas que no superan una semana. «Su fecha de caducidad ha incrementado su demanda para tratamientos de cáncer o leucemia», explica Carcedo. No es suficiente con tener muchas donaciones un día y no volver a tener. Carcedo señala, mientras hace un llamamiento para que los A positivo y 0 positivo acudan a donar, que la media óptima de unidades de plaquetas serían de 500 diarias.
Al final, ¿qué son 450 centímetros cúbicos de altruismo en un cuerpo que bombea cada día cinco litros de sangre?