El Dépor volvió a ser de hormigón

Rubén Ventureira ENVIADO ESPECIAL

PONTEVEDRA

08 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Dépor recuperó la solvencia defensiva y salió airoso de La Rosaleda, donde las cosas se le pusieron feísimas en el minuto 37, cuando el árbitro mandó a la ducha a Pablo Álvarez. A los malagueños, que jugaron peor en superioidad, les pudo la angustia clasificatoria, la falta de imaginación y el hormigón blanquiazul. Tullido como tiene el equipo, continúa Lotina dándole al bombo en busca de un once solvente. Ayer colocó a Manuel Pablo en su lugar natural a costa de situar a Laure en el otro costado, a Adrián lo retrasó hasta el carril izquierdo, ubicó a Pablo Álvarez como enganche y a Bodipo en punta. Un mecano que mostró más consistencia que en el anterior partido. Claro que enfrente no estaba el Madrid, sino el Málaga. Tampoco es poca cosa, pues solo ha perdido uno de sus doce últimos partidos.

Los de Muñiz comparecían con la notable baja en defensa del central Weligton, que fue relevado por el serbio Stepanov. Este y su compañero Iván González formarían una gran pareja de porteros de discoteca, dado su porte XXL, pero como dúo de centrales de fútbol imponen menos, especialmente el tal González, que lució una lentitud y un maltrato al balón que el Dépor no supo aprovechar.

Pero como es capaz de liarla él solo, generó la ocasión más clara del equipo coruñés en la primera mitad, cuando despejó con efecto hacia su portería y Stepanov la rescató en la raya (min 25).

No satisfecho, González también cometió lo que pareció un penalti, pero Lahoz convirtió su presunta infracción a Pablo Álvarez en la segunda amarilla del asturiano, dejando al Dépor con uno menos a falta de 53 minutos. Es cierto que Pablo podría haber sido expulsado justo antes por marcar sus tacos en la cara de Stepanov, pero también que al árbitro se le fue la mano con la compensación. Lotina se indignó y acabó en la calle.

Hasta la expulsión

Hasta la expulsión de Pablo Álvarez, el partido había sido un tiovivo que se vivió con el «huy» a punto de boca. El Dépor sufrió con la tercera línea del Málaga, desde la que Duda y Benachour irrumpieron para probar los certeros reflejos de Aranzubia. También generaron peligro las llegadas desde la línea de pivotes de Fernando, que acumuló tres ocasiones ante el marcaje visual de un despistado Antonio Tomás. El Dépor, que replicaba al 4-2-3-1 del Málaga con su clásico 4-2-2-1-1, sufría más por el centro que por las bandas, pese a que las cabalgadas del lateral Mtiliga por la izquierda eran jaleadas por la grada con un entusiasmo insólito. El equipo de Lotina achicaba agua en defensa, pero en ataque...

Con el Dépor en inferioridad, Muñiz retiró a un interior para colocar un segundo punta, Obinna. El equipo ya dirigido por Ribera desde la banda intuía un segundo acto tormentoso, pero no fue así.

Muy bien colocado, con las líneas muy juntas, selló muy bien las bandas y en el centro del área exhibió su superioridad en el juego aéreo, gracias a la solvencia de Lopo, Colotto y Juan Rodríguez, que echó una cabeza. Logró así contener al Málaga, que no supo cómo meter el cuchillo. Le faltó velocidad. Maduró en exceso la jugada, que es algo temible si eres el Fútbol Club Barcelona, pero si eres el Málaga y te demoras en el ataque dejas al rival que se coloque.

Así que el Dépor no necesitó siquiera resistir un acoso, pues no lo hubo. A los blanquiazules solo le inquietaron con disparos lejanos y centros a la olla. La mejor ocasión del Málaga la tuvo Duda, que remató al palo al inicio de la segunda mitad (min 52). El malacitano es el equipo de Primera que más veces se ha encontrado con la madera.

Tan controlada vio la situación el equipo coruñés que hasta se lanzó a la contra y rondó el gol, que pudo llegar en un disparo cruzado del sustituto de Bodipo, un activo Riki (min 84).