Contando con la que está cauyendo hemos iniciado el año con buen humor. Con un humor gallego servido por Manuel Manquiña, Sergio Pazos y Javier Veiga: Tres populares actores de teatro, cine y televisión, transmisores
Contando con la que está cayendo, hemos iniciado el año con buen humor. Con un humor gallego servido por Manuel Manquiña, Sergio Pazos y Javier Veiga: Tres populares actores de teatro, cine y televisión, transmisores de buen sentido del humor, de alegría a raudales y parodias sin límites. Así, en el día de la festividad de San Antonio Abad, patrón y bendecidor de los animales, los artistas salieron al escenario con la bula de la bendición a sus animaladas. El espectáculo titulado Noites de Retranca. Volume I, estuvo patrocinado por Caixanova y fue ofrecido en su Centro Social, dentro del Ciclo NX (NovaXove).
Cuatro monólogos
Cuatro fueron los monólogos ofrecidos, sin excesiva retranca, que inició el humorista de O Grove Javier Veiga, un reputado actor y director profusamente premiado, gran especialista de monólogos. Tras jugar con la presentación y para envidia de sus otros dos compañeros que estaban en los camerinos, con la complicidad del público, consiguió una atronadora ovación y gritos de ánimo. Su disertación giró en torno al sexo. Asimismo, fue el encargado del cuarto y último monólogo. Una gran ovación coronó su trabajo.
El segundo de la terna fue el ourensano Sergio Pazos. Como tarjeta de identidad, aparte de los múltiples trabajos en la gran pantalla y en televisión, citemos que ha sido el popular personaje de Paspallás, el repartidor de bebidas en la serie Pratos combinados, de la Televisión Gallega. Jugó con el público parodiando a los regidores de televisión sacando los cartelitos de aplausos, risas, silencio; centrando su temática en los gallegos. Muchos aplausos rubricaron su actuación.
Manquiña
Sin descanso alguno, dio paso a su colega Manuel Prieto Comesaña, artísticamente: Manquiña, un vigués conocido por sus numerosas intervenciones en películas tales como: Airbag y Torrente, el brazo tonto de la Ley. Con su peculiar humor y poseído de un tono de seriedad, con voz recia versó sobre la orientación sexual. Fue fuertemente aplaudido.
El espectáculo consistió en una sucesión de chistes y gags dichos a gran velocidad (Javier Veiga) y sin solución de continuidad. Cual ráfagas de ametralladora disparadas sobre los asistentes a tal velocidad que unos chistes atropellaban a otros; lo cual, apoyados en las constantes risas del público, hacían un tanto difícil seguirlos sin perder buena parte de ellos.
Lo cierto es que estos humoristas colgaron el cartel de «localidades agotadas» y en sus primeras representaciones con Retranca (Ourense, A Coruña, Vigo y Pontevedra) han alcanzado un notorio éxito popular.
Expresiva gesticulación en unos chistes encadenados y adobados con alguna que otra palabra «gruesa», pero dichas sin ánimo de zaherir ni molestar, pronunciadas con el solo objeto de distraer y hacer pasar 105 minutos entretenidos, para que los asistentes se olvidasen de los ingentes problemas que les rodean.
Escenario limpio
Un escenario limpio (más que limpio, diríamos desnudo) de decorado, atrezzo y en general de escenografía; solamente el humorista de turno estaba provisto de micrófono inalámbrico y contando para el buen desarrollo de la parodia con la complicidad del público, para practicar un humor tocando muchos palos (de ahí la retranca) y con muchas alusiones.
Un público joven en su mayoría que, a tenor de cómo funciona la juventud en nuestros días, se lo ha pasado bomba; situación a la que los artistas pretendían llegar. Chiste facilón, expresivo, gesticulante, soez en algunos casos que conecta rápidamente con este tipo de público. Ejemplos: «En tiempos de Franco había mujeres anoréxicas, se le llamaban adictas al régimen». Durante una de las parodias y ante los comentarios a la falta de apoyo que reciben los artistas, el compañero le dice al oído: «¡Cala, que estamos subvencionados!». O la parodia con una espectadora que tenía que decirle al humorista la frase: «¡Cariño, he roto aguas!». En resumen: estos tres artistas le han dado una vuelta de tuerca al humor gallego