La exposición del Museo de Pontevedra profundiza en la relación entre Bretón y Granell a través de numerosas obras y correspondencia.
17 dic 2009 . Actualizado a las 19:08 h.Entre las grandes amistades que propició la adscripción al surrealismo hay que enmarcar la que mantuvieron el artista Eugenio Granell y el considerado padre de este movimiento creativo, el francés André Bretón.
Ambos se conocieron en el mes de mayo de 1941 en Santo Domingo, en la República Dominicana, cuando el barco procedente de la Martinica, que llevaba al teórico francés y a otros intelectuales tras huir de la ocupación nazi en su país, hizo escala en el puerto de la capital isleña.
El creador gallego, que se encontraba entonces en el exilio en la ciudad caribeña -lugar donde se decantó por la faceta artística y se celebraron sus primeras exposiciones-, le hizo entonces una entrevista a Breton para el periódico La Nación. Y de ella arrancó un vínculo que trascendió de lo meramente personal, para convertir al francés en el «catalizador» de la carrera pictórica de Granell, según destaca el Museo pontevedrés.
El intelectual admiró el trabajo del gallego y lo incluyó dentro del grupo surrealista, siendo uno de los pocos artistas españoles que formaron parte de él, junto a Salvador Dalí, Joan Miró, Óscar Domínguez y Remedios Varo. Durante una década ambos mantuvieron una intensa correspondencia, en la que se refleja esa amistad, pero además, en la colección de arte que Breton fue reuniendo a lo largo de su vida figuran casi medio centenar de obras de la autoría de Granell, uno de los artistas más representados.
Precisamente estas piezas son la base de la exposición que ofrece desde ayer el Museo. La muestra incluye gouaches, acuarelas, óleos y tintas y fueron realizadas entre los años 1944 y 1957, de forma que permiten seguir las diferentes etapas productivas de Granell. En su iconografía predominan las composiciones zoomórficas y vegetales, pájaros, metamorfosis y figuraciones soñadas. Algunas de estas obras están dedicadas y su recopilación es fruto del trabajo investigador de la Galería Guillermo de Osma de Madrid.
En el catálogo de la muestra también se recogen las cartas, en su mayor parte inéditas, entre ambos creadores.