El plan Arela pretende revitalizar con fondos europeos un conjunto histórico de 24 calles aplicando ayudas a la reforma de las casas y diversificando la oferta cultural
16 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El gobierno local de Marín está estudiando una propuesta de revitalización de parte de su casco antiguo en base a los fondos europeos del plan Arela. El informe técnico encargado a una consultoría externa incide sobre 7,6 hectáreas, delimitadas por las calles de Ejército y Marina, Salvador Moreno, Jaime Janer, Bastarreche, Touriño Gamallo, Busto de Arriba y Calzada. En el interior de esta figura poligonal se encuentran 23 manzanas, articuladas en 24 calles y donde se contabilizan 759 viviendas.
La cifra de edificios anteriores a 1900 es bastante limitado -1,14% del total-. No obstante, dentro de este perímetro están algunos de los más emblemáticos de la villa como la iglesia parroquial de Santa María del Puerto y un inmueble en la plaza del Reloj, que es el más antiguo de los edificios civiles de la villa.
Hay un significativo índice de edificios anteriores a 1940, que suponen el 42,85% de los existentes. A la hora de definir los puntos de mayor interés, resaltan la praza da Veiguiña, el entorno de la iglesia vieja y las calles que circunvalan el mercado, En estos tres puntos se proponen intervenciones destinadas a salvaguardar el carácter tradicional que todavía pervive en gran medida en estos espacios.
Otra calle como el Busto de Arriba en su tramo con la Calzada es una de las mejor conservadas, mientras que Jaime Janer, Calvo Sotelo y Bastarreche apenas contienen construcciones históricas.
En este estudio queda en evidencia la escasez de políticas destinadas a conservar la actividad de esta área vital para Marín, que configura el corazón de la trama urbana. Pese a que en este área no hay propiedades municipales, con la excepción del mercado, el casco histórico se encuentra en bastantes buenas condiciones.
Viviendas de origen marinero
Solo el 15% de los edificios se pueden calificar en estado de fuerte deterioro -37 construcciones-, mientras que la proporción de ruinas es del 10% del total. Según este estudio, «contrariamente ao que parece, o casco antigo de Marín atópase en uso e ten certa pulsión e vitabilidade». A mayores se precisa que «o seu estado é, en xeral, bo (salvo excepcións puntuais significativas en edificios aos que se lles recoñece interese)».
Este informe también hace énfasis en la existencia de numerosos edificios que, aunque en un estado general bueno, han tenido transformaciones que desvirtúan la tipología del inmueble, mientras que en otros casos hay señales de creciente deterioro.
Por su parte, el 37% de las viviendas del casco histórico están vacías, lo que facilita el mal estado de estas construcciones. Por otra parte, el 38,86% de las casas tiene interés medio alto desde el punto de vista etnográfico. Hay viviendas unifamiliares de origen marinero, sobre todo en las calles aledañas a la praza da Veiguiña. También hay edificios de arquitectura ecléctica o modernista, que se recomienda conservar.
Petición de un ARI
Ante esta situación, y para frenar el deterioro del casco antiguo, el gabinete técnico autor del informe propone al gobierno local la aplicación de un Área de Rehabilitación Integral (ARI), que tendrá que ser aprobada por la Xunta. El equipo de gobierno confía en que esta medida se pueda llevar a cabo, porque garantizaría una mejora importante en la calidad de vida de los marinenses.
Además de las ayudas para que los particulares puedan rehabilitar viviendas e inmuebles, este informe técnico considera que los fondos europeos del Arela deberían destinarse a acciones municipales sobre el mobiliario urbano y los servicios públicos. Se valora positivamente la peatonalización de las calles Sol, Forno, Secundino Lorenzo, Serafín Tobío y Echegaray.
También se aboga por completar la urbanización de todo el perímetro y la mejora de los servicios. Al amparo de estas medidas se defiende la reforma del tráfico en el resto de las vías y la diversificación de la oferta cultural y social en este área. El objetivo sería mantener el atractivo de los vecinos hacia este espacio y evitar así su degradación, aprovechando el alto índice de comercios y el interés que el propio centro histórico puede suscitar.